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Slim: el sparring de AMLO

OPINIÓN

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A mediados de abril, cuando Carlos Slim salió en conferencia de prensa a defender públicamente la permanencia del proyecto para el Nuevo Aeropuerto Internacional de México, ante la arenga lopezobradorista de cancelarlo, todo mundo advirtió un duelo de titanes y especuló sobre las razones para el rompimiento entre ambos personajes. Pocos, sin embargo, arribaron a la hipótesis alterna del compló en favor de AMLO, la cual hoy se antoja más que viable si se le ve a la luz de las recientes declaraciones que suavizaron el tono del frontal y tosudo Andrés Manuel, quien ahora dice que no está cerrado a continuar con la obra, y planea, de llegar a la Presidencia, concesionaria por completo a la IP desde su construcción. Hace ya más de mes y medio, la esgrima verbal de López Obrador cambió de mano. Dejó reposando el discurso de la mafia del poder, en abstracto, para enfocarse en un ataque frontal al Nuevo Aeropuerto, como una ramificación específica de la corrupción con que se habrían entregado los contratos, las licitaciones, las obras, etcétera. Pronto se convirtió en su nueva mejor bandera y todos le siguieron (una vez más) la propuesta discursiva. Le reviraron, le propusieron, le contraatacaron: el CCE de Juan Pablo Castañón, Ricardo Anaya y José Antonio Meade, entre otros, respingaron, creyendo que revirarle el discurso era ganarle la partida, y sin percatarse que le estaban haciendo el juego. Pero esa es una historia que ya se ha contado: AMLO provoca y marca la agenda. Tira un upper y luego, el bending para esquivar los golpes. Se mueve cual si tuviera cintura de goma. Esquiva izquierda, esquiva derecha una y otra vez. Pero uno sus más interesantes rivales en el momento más híspido del Nuevo Aeropuerto sí o no fue el hombre económicamente más poderoso de México y el séptimo más relevante del mundo: Carlos Slim, quien si no es su amigo, es un personaje cercano con quien suele hacer rounds de sombra. Sólo que ahora, más que practicar la estrategia, jugaron a echarse un round: el empresario dijo que era el proyecto más ambicioso que conocía y que sería un error terrible cancelarlo, y el político le reviró que si era tan bueno, debería hacerlo él, pero con su dinero. Los jabs no eran un encuentro real, sino un enfrentamiento en el que un sparring ayuda a prepararse al otro. Hoy, que AMLO da un nuevo golpe de timón y acepta que podría continuar el proyecto, y concesionario a un particular o particulares, ¿adivinen quien se levanta de la lona, en la que nunca estuvo noqueado por el tabasqueño? Al tiempo.  

Claves

¿Qué será que andaban haciendo muy platicadores, ayer, Javier Lozano y Consuelo Sáizar, ahí acomodados en una discreta mesa de un restaurante de Zona Rosa, de germánico apellido? Claro, la explicación políticamente correcta es: compartiendo la comida ahí, en el Bellinghausen, entre dos conocidos. La explicación sospechosista va por otro lado: hay que tomar en cuenta que uno es el vocero de campaña del aspirante presidencial del PRI, José Antonio Meade, y la otra es un personaje cercano y asesora cultural de la candidata independiente Margarita Zavala. Varios ojos se posaron en su conversación, pero a falta de expertise para leer los labios, mejor sería que quienes los conozcan y tengan sus confianzas les pregunten si no andaban cocinando una declinación… y nos cuenten.