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El desfalco advertido por el doctor Kumate

OPINIÓN

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En una mesa de discusión del programa Tercer Grado, en Televisa, José Antonio Meade dijo que el presidente Enrique Peña no es corrupto. Es una apreciación personal. Pero así como puede ser quimérico creer que López Obrador podrá abatir la corrupción con el ejemplo, de la misma manera es inútil tratar de evadir el corazón del asunto: el gobierno de Peña (2012-2018) es considerado por una mayoría de ciudadanos como un ejemplo paradigmático de la corrupción que en seis años alcanzó proporciones inconmensurables. Hasta las universidades formaron parte del gran desfalco. Este gobierno debe todas las explicaciones del mundo sobre los incontables hechos de corrupción investigados y denunciados ante las instituciones en este sexenio. De la Casa Blanca obtenida por medio de un contratista, a otros hechos condenables como la ruindad de desviar dinero público que debió servir para comprar medicinas y atender niños enfermos, o fondear los tratamientos médicos en las instituciones de salud. ¿Cuándo empezó el descomunal saqueo a manos de una veintena de gobernadores priístas que juntos desviaron alrededor de 250 mil millones de pesos? Una buena pista dejó el doctor Jesús Kumate, un priísta honesto y honorable fallecido esta semana tras dedicar toda una vida a la niñez y al servicio público. El doctor Kumate fue secretario de Salud en el gobierno de Salinas. Después de terminar su misión, continuó trabajando para el país desde distintos frentes y fue fundador del Seguro Popular. Era un erudito, un lector voraz y un ejemplo de autocrítica dentro del PRI, como lo definió el doctor Juan Ramón de la Fuente en una de sus últimas apariciones con López Dóriga. A tiempo y por medio de los canales institucionales debidos, el doctor Kumate denunció la existencia de errores en la instrumentación del Seguro Popular. Advirtió que no existían los cuidados necesarios y que era probable que ese dinero no llegara a su destino. “Lo supo decir en su momento y cuánta razón tenía”, dijo De la Fuente. “Cuántos gobernadores hay presos porque tomaron recursos del Seguro Popular y el dinero que era para la gente se quedó en las tesorerías de los estados”. Habría una gran ingenuidad en el acto de esperar que Meade dijera que sí, que Peña es un corrupto. Políticamente sería un suicidio. Pero la gente no solo quiere oír a los candidatos. También está ávida por conocer más sobre cómo llegamos a esta corrupción voraz (lo mismo podría aplicar con la violencia, los asesinatos, los feminicidios), qué instrumentos institucionales fallaron (aprovechando el conocimiento técnico de Meade), cómo se volvieron vulnerables y a cuánto ascendió el quebranto total, en el caso del Seguro Popular, una historia de desfalco advertida por Kumate y desoída por las autoridades. No queda claro en qué momento comenzó el desfalco del Seguro Popular, pero  uno de los casos más representativos es el desvío de mil 899 millones de pesos en el gobierno de Javier Duarte, en Veracruz (2010-2016). Solo debatiendo los errores y las insuficiencias será posible plantear una idea de país, hasta ahora inexistente en las campañas.