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Hay de dos sopas

OPINIÓN

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Ha iniciado la etapa de campañas del proceso electoral más decisivo en la historia del país. La implicación histórica de esta elección radica en la disputa de dos proyectos definidos por dirigir la nación. El de los partidos que han mostrado ser dueños de las decisiones políticas del país sin tomar en cuenta ni dar representatividad a la ciudadanía, en manos de José Antonio Meade, Ricardo Anaya y Andrés Manuel López Obrador, y otro proyecto, el de los ciudadanos que representa Margarita Zavala, que ha conectado con ellos para lograr su candidatura, y ha expresado que desde esa perspectiva ciudadana gobernará al país. José Antonio Meade representa al partido más odiado del país, el PRI, que impidió a lo largo del siglo XX el desarrollo de la democracia y la construcción de una verdadera ciudadanía actuante, vigilante y sancionadora de sus gobernantes, y creó una clientela política corporativizada con escasa conciencia de su papel en el sistema político. Ricardo Anaya representa a los partidos que fueron una alternativa para la democracia mexicana, pero acabaron sucumbiendo a las ambiciones de sus tribus y dirigentes, que los manipularon para beneficio y enriquecimiento personal. Y Andrés Manuel López Obrador. ni se diga, creó su propio partido para satisfacer su “ambición legítima” de imponer sus decisiones al país. El sistema de partidos mexicano se ha degenerado, ha perdido su legitimidad y función, y ha dejado de representar alternativas político-ideológicas. Tampoco representa ya a sus militantes, permanecen a años luz de la sociedad y solo regresan a ella cíclicamente, como el cometa Halley, cuando andan en busca de votos. Pero sorpresa, la ciudadanía dejó de esperar y ha puesto otro platillo sobre la mesa. A una ciudadanía altamente politizada y enterada, la revoltura de ingredientes ideológicos que ofrecen las coaliciones no le apetecen, los ven insípidos e incompetentes. Y siendo históricamente necesaria y urgente la intervención ciudadana en los asuntos públicos y de gobierno, con la justificación constitucional de que es la fuente de la soberanía popular, se ha dado el primer paso. La ciudadanía ha evolucionado y se ha empoderado con los nuevos flujos de información a través de las redes sociales y los teléfonos inteligentes. Hoy están más visibles los problemas y los vicios de los políticos y los partidos, y hoy está en la boleta a una candidata independiente a todos ellos, que siente y conoce los problemas del país y ha presentado propuestas de atención y solución desde una perspectiva ciudadana, que no partidista. Condiciones idóneas para que este proyecto independiente se perfile con éxito. Diacrítico: Grave error haber configurado el poder en este país sin tomar en cuenta a los ciudadanos, sin su contrapeso. Hoy por fin hay de dos sopas para escoger, la ciudadanía ha expresado su fuerza y ha puesto en el menú a su candidata propia.