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Desnutrición institucional en seguridad

OPINIÓN

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La seguridad es tema prioritario en la agenda del Estado y principal demanda social, pero no se ha atendido conforme a la realidad que vive el país y tampoco, como parteagua de 2018, los candidatos  presidenciales nos han ofrecido un análisis serio sobre las fallas en el modelo de seguridad frente a la evolución criminal. –¿Qué falló en los gobiernos del PRI y el PAN?– preguntó el periodista Sergio Sarmiento a los aspirantes, quizá haya sido el cuestionamiento más importante de esa noche. Pero todos la evadieron y mejor soltaron promesas huecas para lograr mejorar la seguridad. Los aspirantes deberían leer el libro de reciente publicación: Seguridad con Bienestar, un nuevo modelo integral de seguridad de Genaro García Luna, ex secretario de seguridad pública de Felipe Calderón. Este último sexenio lo ha dedicado a reflexionar y documentar cómo el Estado ha enfocado su esfuerzo al desarrollo económico (incluyen la reforma energética y otras de gran calado) mientras la violencia y el delito sólo ha sido administrado. El año pasado, 2017, fue el más violento de la historia por sus más de 23 mil homicidios y al ritmo que vamos este año parece que superara el vergonzoso récord, de acuerdo con cifras oficiales. García Luna nos acerca al abandono profundo de las instituciones de justicia, de hecho de los 2 mil 246 municipios del país, 417 no tienen policía local. Uno se pregunta ¿Quién gobierna entones? Y no hay que ser experto para tener la respuesta. Dice Tony Payan, prologuista, que el punto clave del autor es que nos hace ver con claridad y perspectiva el abandono de las instituciones y la evolución del delito y crimen organizado, pues sin esa parte no se podría entender las dimensiones, la naturaleza y el poder del fuego del crimen organizado en el país. “Es la desnutrición institucional del Estado lo que justamente abre espacios al quebrantamiento de la ley, habilita a los delincuentes con impunidad, crea las condiciones para su crecimiento y alienta así la evolución del crimen hasta alcanzar la potencia que hoy tiene”, afirma Payan. El aporte de Seguridad con Bienestar para entender el problema de la inseguridad es mucho más profundo de lo que se simplifica en este espacio porque no se aparta de realidades que son caldo de cultivo para el crecimiento del crimen, como el Estado de derecho y su intrínseca conexión de la pobreza y la inequidad socioeconómica, pues la sociedad no resiste las grandes tentaciones financieras del delito. No podía García Luna evitar tocar el tema de su paso por la Secretaría de Seguridad Pública –desaparecida por el gobierno de Peña Nieto para incluir sus funciones en Secretaría de Gobernación–. Ojalá que para el nuevo debate, 20 de mayo en Tijuana, Margarita Zavala, Jaime Rodríguez, José Antonio Meade, Ricardo Anaya y Andrés Manuel López Obrador tengan un panorama más claro sobre cómo México llegó a este momento crítico en materia de seguridad y soluciones bien aterrizadas.