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Marca dañada

OPINIÓN

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Estimado fan, ya charlamos en este espacio sobre la importancia de una marca personal en el deporte y que, como figura pública, un deportista profesional requiere redoblar esfuerzos para evitar su deterioro. Hoy toca comentar sobre dos ejemplos buenos para ilustrar este problema: El Gullit Peña y Canelo Álvarez. Lo pudiste ver después de los lamentables sucesos sísmicos en meses anteriores: Es más fácil demoler un edificio dañado y construir uno nuevo, con materiales frescos y resistentes, sin temor a que se caiga lo que queda con una nueva sacudida que, además, ¡tampoco avisa! Un inmueble remozado siempre tendrá esta desconfianza. Lo mismo pasa con una marca personal. Como el deporte es parte de la industria del espectáculo, sus terrenos son siempre movedizos, susceptibles de cimbrarse ante la opinión pública fermentada por los medios informativos. Es por eso que un deportista profesional debe cuidar de manera pulcra su imagen. El Gullit Peña no supo corregir su imagen y, lejos de mejorarla, parece hundirla cada día más. El jugador de melena ensortijada evidenció su afectación por el alcohol con diversos escándalos, sobre todo uno en Guadalajara, cuando estrelló su auto en casa de un vecino. Ahora, en La Noria, fue captado mientras adquiría unas cervecitas para la despensa. En las redes sociales hubo quien se solidarizó con Peña, para decir que todo mundo hace o ha hecho lo mismo. El tema aquí es que El Gullit es un deportista profesional, que no representa sólo su imagen personal, sino la del club que lo contrata, y esto lo hace más responsable, porque es sujeto de emulación para niños, jóvenes y adultos. Una persona pública sólo tiene de vida privada el espacio que hay entre la puerta de su casa y el interior de la misma. Lo que menos le ayuda a El Gullit son los antecedentes. La mala fama es enfermedad difícil de curar en cuanto a imagen pública. Las percepciones negativas que Peña alimenta a diario pueden sepultar su carrera como jugador. Le urge no sólo un coach que maneje su inteligencia emocional, también de una asesoría de marca personal que le ayude a ver entre estas penumbras.   DESCUIDO: GOLPE TRAIDOR   Canelo no ha hecho mal las cosas en lo que al ring se refiere. Su seriedad en el cuadrilátero le dio un gran aprendizaje que se tradujo en grandes ganancias para él, para ser hasta 2017 y parte de este año el boxeador mejor pagado, capaz de embolsarse 75 millones de dólares por pelea. Sin embargo, lo del clembuterol como accidente es una versión que no todos creen. No cuadra que un profesional como él pierde el cuidado de lo que come, luego de tantos errores similares de otros deportistas. El descuido es grave y ya le cobra caro al bolsillo tras la cancelación del 5 de mayo, pero le puede resultar más costoso en su marca. A diferencia de la fama, la reputación no es efímera. Es un tatuaje. #Sip