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De Fox y otros "parásitos"

OPINIÓN

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Vicente Fox fue un diputado federal anodino, un gobernador mediocre y un presidente de México holgazán, cuyo único logro imperecedero es la pensión vitalicia de la que goza, hace 12 años, a pesar de la riqueza que acumuló en su sexenio. No hay país en el mundo, ni siquiera los más desarrollados, que provea a sus exmandatarios de las privilegiadas prestaciones que se les otorgan en México, que además no son por mandato de ley, sino producto de un acuerdo presidencial de Luis Echeverría de hace cuatro décadas, otro de Miguel de la Madrid y un tercero de Felipe Calderón. Qué paradoja: El político “populista” que Jorge G. Castañeda --el  coordinador del candidato Ricardo Anaya-- compara “como dos gotas de agua” con Echeverría, Andrés Manuel López Obrador, es el que quiere eliminar los privilegios a los que se aferran los presidentes neoliberales como Fox. “La pensión es para no robar”, arguyó Fox, en Twitter, como parte de su alegato para mantener su pensión de 205 mil pesos al mes –equivalente a un secretario de Estado--, 20 funcionarios a su servicio –que cuestan 500 mil mensuales—, seguro médico y de vida, así como un número “secreto” de elementos y vehículos del Estado Mayor Presidencial (EMP). Aunque Carlos Salinas y Ernesto Zedillo renunciaron a su pensión económica, gozan del resto de las prestaciones. Echeverría, Fox y Calderón reciben íntegros los 205 mil pesos, si bien éste los dona a una organización altruista. La viuda de De la Madrid recibe 101 mil 718 pesos y la de López Portillo 81 mil 494 pesos. Sobre estos privilegios, que cuestan al país al menos 40 millones de pesos al año sólo en sueldos, se han pronunciado los candidatos presidenciales, en un tema que tiene que ver con la justicia. López Obrador quiere cancelar, de tajo, esas prestaciones y Margarita Zavala, pese a que las disfruta como esposa de Calderón, también quiere eliminarlas, aunque acota que “tendría que decidir, por supuesto, el Congreso". El priista José Antonio Meade de plano se declaró defensor de las prestaciones --es “dignificar a quien con su gestión entregó al país vida y certeza”--, y Anaya, quien como diputado aprobó tres ocasiones en Presupuesto de Egresos, se declaró “francamente sorprendido” por lo que le cuestan al país. El panista pidió tiempo para asumir una posición hasta investigar los montos reales, pero pudo resolver sus dudas ayer lunes, ya que en la conferencia de prensa mañanera se hizo acompañar de la senadora Angélica de la Peña, quien, el 3 de octubre, presentó una iniciativa de ley para eliminar los privilegios de los expresidentes. Esposa de Jesús Ortega, uno de los dirigentes del PRD, De la Peña expuso en su iniciativa cómo el Congreso aprueba, cada an?o, 40 millones de pesos para el pago de los expresidentes y sus viudas. Lo expuesto por la perredista es sólo una parte de lo que documentan Hilda Nucci y Ernesto Villanueva en Los parásitos del poder, un libro que, de 210 países de los cinco continentes, concluye que en ninguno hay tantos privilegios como en México…