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Procurador porrista

OPINIÓN

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  Alberto Elías Beltrán es cartucho quemado. Un fusible que hay que cambiar en la PGR. No le sirve a la institución, ni le funciona a los mexicanos. Es un riesgo para el proceso electoral y un peligro para la estabilidad política. El encargado de procurar justicia en este país no es arbitro ni tiene autoridad moral para serlo. Se ha convertido en porrista de un bando, en apoyador de un partido. No le interesa impartir justicia, sino aventajar a su equipo. Tiene candidato, tiene línea, tiene rival a vencer y, lo peor, tiene los instrumentos a para manipular los tiempos y recursos, para hacerlo. Ya está en eso. Y ojo que aquí nadie mete las manos al fuego por Ricardo Anaya. Esto va más allá del nombre de un candidato. Lo que nos ocupa es el papel de matraquero de quien tendría que ser autoridad imparcial. La investigación que busca señalar al candidato presidencial de presuntos vínculos con una triangulación de recursos y lavado de dinero avanza a paso veloz, como no lo hemos visto en casos como Odebrecht, La estafa maestra o los desvíos millonarios de César Duarte. La “justicia” que imparte la PGR es selectiva, intencionada y manipulable. La permanencia de Elías Beltrán, un Procurador en funciones que ni siquiera podría serlo pues no cumple los requisitos para ocupar la silla –diez años, como mínimo, de haberse titulado de abogado-, apesta a complicidad. Habrá que agradecer, si acaso, que, con su tacto de elefante, le puso el último clavo al ataúd de la PGR. Hoy nadie puede dudar de la urgencia de una Fiscalía autónoma e imparcial. Nos ha convencido a todos. Si el gobierno federal quiere salvar la tarde, tendría que amarrarle las manos a Elías Beltrán para que deje de contaminar una elección ya de por sí compleja. Mientras sean el PRI y su candidato los mayores resortes con los que cuenta para mantenerse en el cargo, y mientras resulten los principales beneficiados de su actuar, las sospechas alimentarán la idea de que no solo la PGR, sino Los Pinos, tiene metidas las manos en la elección. Y mientras Meade no deje de aplaudir el papel de la Procuraduría convertida en brazo político, lejos de beneficiarse terminará manchado. Porque podrá ser, sí, el candidato más preparado y experimentado, pero también será el que aceptó que se utilizaran las instituciones para aplastar a su oponente y subir en las encuestas al costo que sea. Y eso no lo hará distinto a otros priistas, aunque él no milite.  

-Off the record

Encuesta interna en el war room de Ricardo Anaya: El primer golpe pegó y generó sospechas sobre su honestidad, pero la difusión del video en PGR, invirtió la percepción. Una mayoría creciente ve un Anaya “víctima”… Parte de la indagatoria corrió por cuenta de la Procuraduría, sí, pero otra fue obsequio del gobernador de Querétaro, el panista Francisco Domínguez, enemigo jurado de Anaya. Cero y van dos… A propósito de acusaciones, viene otra andanada contra Alejandra Barrales. De nuevo, sus propiedades en la mira. La candidata de PAN-PRD-MC a la CDMX tendría que valorar explicar lo que, por ser una situación personal y privada, no ha querido. Por Manuel López San Martín