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Perfiles

OPINIÓN

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No cabe duda que Yon de Luisa, futuro presidente de la FMF, es un hombre íntegro, de probada calidad moral, intachable en todos los rubros. Encuadra perfecto en el perfil que se busca para suceder a Decio. Ha respondido con  atingencia a todas las tareas que le han sido encomendadas en Televisa, trabajando en el América, como gestor ante la FIFA, y más recientemente como director de Eventos Especiales de la televisora de Avenida Chapultepec. Ha sido uno de los soldados más leales de Emilio Azcárraga Jean. Ante la renuncia de Decio de María, inmediatamente apareció el apellido De Luisa para relevarlo en el cargo. Se veía venir. Yon tiene contactos por doquier y es un perro de presa cuando negocia. Es un hombre astuto que tiene muy bien aprendido su rol dentro del mundo de los negocios. No me queda la menor duda que su manejo de situaciones de crisis es impecable. Es decir, es el tipo idóneo para el cargo; sus cartas credenciales lo avalan. Pero ¿es sano para el futbol mexicano que el presidente de la Federación continúe saliendo de la misma oficina? ¿Es ético? ¿Le resta autonomía al cargo? Es una silla caliente, por decir lo menos. Y para los mal pensados, Yon es el hombre perfecto para prolongar la injerencia de la TV en las desiciones de un organismo que debería ser, por definición, autónomo. Es evidente que se requería un hombre de mano dura para dirigir los destinos de la Federación. Y Yon, tal como apuntaba, es implacable al momento de tomar decisiones. La pregunta es ¿qué tanta capacidad de acción tendrá dentro de un ámbito plagado de intereses ajenos al plano deportivo? ¿Serán sus decisiones las que imperen, o estará supeditado a lo que disponga el consorcio televisivo para el que trabaja? Porque, ojo, una cosa es Televisa y otra la Federación Mexicana de Futbol. Al menos así debería ser. Filias y orígenes aparte, De Luisa tiene la nada sencilla encomienda de fortalecer la candidatura de México para el Mundial de 2026, que planea realizar de manera con- junta con Estados Unidos y Canadá. En el ámbito local, Yon tiene en la mesa un pesado cuaderno de cargos: eliminar la multipropiedad, alejar el dinero público (gobiernos estatales) del futbol, reducir el número de extranjeros, mayor fogueo fuera de Estados Unidos para la selección, y un largo etcétera... ¿Cuál será su postura ante la descabellada idea de los veleidosos dueños de desaparecer el ascenso y el descenso? Con De Luisa, el futbol mexicano puede robustecerse, siempre y cuando el joven presidente cumpla con su encomienda primordial: priorizar lo deportivo por encima de lo económico y mantenerse al margen de los caprichos de los dueños. La juventud de Yon es un plus. Su pujanza, encaminada de manera correcta, puede poner a nuestro futbol en sitios importantes a nivel mundial. Que así sea. El tipo es capaz. Esperemos buenos resultados.