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Agua: el inicio de un gran problema 

OPINIÓN

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Desde hace semanas la gente ha salido a las calles y bloquea vialidades para que las autoridades capitalinas resuelvan el problema por la falta de agua, pero hasta el momento no hay una atención inmediata ni propuesta de largo plazo. El malestar social crece. El mes pasado, el gobierno capitalino envió granaderos para liberar el boulevard que conduce al aeropuerto, en otras zonas de la ciudad optaron sólo por mandar policías; pero el reclamo social es justo, la gente necesita agua. Este martes habitantes de las colonias de Iztacalco e Iztapalapa cerraron la vialidad de la avenida Plutarco Elías Calles en su cruce con La Viga, eran señoras en su mayoría con algunos niños, pusieron un hilo de rafia y se cruzaron a lo largo de la calle para detener el tráfico incluido el paso del Metrobús, pues la línea 2 corre por ahí. Repetían “queremos agua, queremos agua” y reclamaron la presencia de alguien con autoridad que les resuelva, no quieren mesas de negociación, sino agua en sus casas. La gente tiene claro que después de los sismos del 19 de septiembre la situación empeoró, pasan días sin que por las tuberías caiga una gota de agua. Están por cumplirse seis meses del temblor y es injustificable que las autoridades delegaciones y el Sistema de Aguas de la Ciudad de México no hayan podido diseñar un propuesta alternativa para la emergencia en todo este tiempo. Y quienes prestan el servicio con pipas públicas o privadas están haciendo un negocio, en promedio una pipa la venden en mil 200 pesos y de mordida para los que llevan las pipas oficiales el favor es por 500 pesos; pero hay casos como el de la Unidad Demet en Álvaro Obregón donde el costo por pipa es de 2 mil 500 pesos. No hay agua para lavarse las manos, ni jalarle al baño, ni bañarse. De verdad ésto no es importante para los gobernantes, no debería ser la prioridad en la ciudad atender y resolver el problema del agua. El lunes la diputada Janeth Sotelo, de Iztapalapa, llevó a un grupo de mujeres con cubetas a manifestarse frente a Sistema de Aguas para exigirle al director de ese órganismo, Ramón Aguirre, un Plan Hídrico, sin embargo la legisladora guardo un silencio cómplice en la aprobación de la Ley de Sustentabilidad Hídrica que hizo la Asamblea Legislativa del Distrito Federal en noviembre pasado. La innovadora propuesta de esa normatividad es garantizar el servicio con pipas y garrafones. Si de verdad le interesaba un Plan Hídrico para Iztapalapa o toda la ciudad, la aprobación de esa ley era su oportunidad para impulsarlo, pero no lo hizo. Lo más lamentable es que en tiempos electorales todos quieren llevar agua para su molino, un buen antídoto para esta situación es que la autoridad haga su trabajo. Las pipas debe usarse como una medida de emergencia, no puede cimentarse en ellas  el sistema de abastecimiento de la ciudad. Porque hoy llegan y mañana no.