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Lo que en el campo se pierde, en la mesa lo arreglan

OPINIÓN

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  Me queda claro que la Federación Mexicana de Futbol intente blindar a la Liga MX y haya restricciones para los clubes que verdaderamente cumplan con los requisitos que les permita jugar en el máximo circuito. Entiendo que eso da estabilidad, que garantiza disputar los partidos en estadios apegados a un estricto cuaderno de cargos, que se tenga la seguridad de que el club cumplirá con sus compromisos económicos y que no habrá jugadores reclamando incumplimientos de pago ni amenazas de no participar en el draft por arrastrar adeudos. Hasta ahí una buena idea que en pos del futbol profesional. En lo administrativo, luce bien. En lo deportivo, tengo mis reservas. No solamente la liguilla y los partidos en los que se disputa el título son atractivos. La pelea por la salvación ha sido un factor de emoción en el futbol mexicano. A veces más divertido que partidos aburridos, infumables, en los que parece que se juega por cumplir con un trámite en la jornada. Asimismo, la lucha por ascender a la Primera División nos ha permitido ver grandes encuentros. El último, el de los Lobos BUAP de Rafa Puente Jr. que puso a muchos a vibrar. La oportunidad de que un entrenador joven, hecho en México, demuestre que es capaz de sacar adelante un proyecto de futbol. También hemos visto el drama, por ejemplo, de equipos como Querétaro y Veracruz y que han ido y venido de la Liga de Ascenso. Es buena pimienta para aderezar un torneo que, de verdad, muchas veces es insípido. Durante dos años, los dirigentes futboleros evaluarán qué tan viable es continuar con esta idea. A muchos nos decepciona que lo que se pierde en el campo se puede ganar en la mesa, con dinero de por medio. Evitar perder la categoría no depende de la táctica y la estrategia en el campo, ni de sudar la camiseta. Con que la directiva tenga una bolsita con dinero listo para pagarse, alcanza para no descender. ¿La competencia? ¿El pundonor deportivo? ¿Dejar los riñones en el campo? Es un sin sentido. Todo lo que se pueda comprar con dinero es barato. La caja en la Liga MX o en la Federación suena. Parece que es lo que importa. Y como ha sido costumbre en el futbol mexicano los dueños de los clubes deciden en pro de su bienestar económico. Al fin, el futbol es un negocio; aunque, paradójicamente, la Federación Mexicana de Futbol, Asociación Civil sea una A.C. sin fines de lucro (ja). Los 18, ahora sabemos que hasta 20 dueños, han bailado -y seguirán haciéndolo- al son que toque Televisa. El nombramiento de Yon de Luisa, un personaje íntimamente ligado al círculo de Emilio Azcárraga Jean, es muestra palpable de que en el futbol nuestro de cada día nada cambia. No importa que el país se mueva, que haya alternancia en el poder, que nuestra incipiente democracia se vaya consolidando. No, en el mundo del futbol mexicano el tiempo se ha detenido. No hay posibilidad de cambio, no hay una puerta abierta para que otros tomen las decisiones. El balón lleva los colores y marca de Chapultepec 18. Los dueños en la alabanza de Televisa, son comparsa. TV Azteca es la hija abnegada que obedece por conveniencia. Y no hay espacio para los Jesús Martínez del cambio. Diacrítico. Para tener la lengua muy larga hay que tener la cola muy corta porque si no, el “periodismo” empleado como herramienta de venganza, te atiza una bofetada pública. ¿Verdad, Jesús?