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El valor de un nombre

OPINIÓN

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La marca Missoni fue fundada por una familia italiana en 1953; actualmente, su descendencia sigue operando este emporio   En la industria de la moda son pocas las marcas privadas, pues casi todas son parte de un corporativo como grupo Kering, LVMH o Puig. Missoni, marca de alta costura, es conocida por su tejido y diseño, fue fundada en 1953 por Ottavio y Rosita Missoni en Verse, Italia, es todavía propiedad de la familia y operada por ellos mismos. Según datos revelados por el Financial Times, sus ganancias ascienden a 150 millones de euros en sus diferentes divisiones como:   Missoni (marca de ropa, accesorios, trajes de baño), Missoni Home y Hotel Missoni. En los 90, oficialmente los Missoni le dieron el control del negocio a sus tres hijos: Luca, Vittorio y Angela, quien es la directora creativa y diseñadora. Se trata de una marca que se vende en todo el mundo y que se produce en un solo lugar, en la misma fábrica de siempre.   En conversación privada con Angela Missoni, en su más reciente visita a la Ciudad de México, platicó cómo fue la logística de su padre para construir la fábrica en Verse, cuando todos los que se dedicaban a la moda lo hacían en Milán.  
Mi padre decía que quería trabajar y vivir en un lugar bello, sabía que quería comer todos los días en la casa, por eso decidió construir la fábrica ahí.  Yo tuve a mis hijos y comía diario con ellos, podía regresar a trabajar. Todos (mis hermanos y yo) vivimos ahí cerca y todos trabajamos ahí”.
  Al preguntarle la razón por la que no han cedido a las tentaciones de vender el negocio, se sabe que les han ofrecido mucho dinero por él, pero su padre siempre les dijo: “¿Para qué tanto dinero? ¿En qué lo vamos a gastar?”.   Su hijo, Francesco Maccapani, quien la acompañó durante su visita y a quien no le interesa la moda, está por publicar un libro con la editorial Assouline sobre las recetas de su familia, The Missoni family cookbook, decorado con el estilo peculiar de los Missoni, pero mostrando el lado casero que pocos tienen la fortuna de conocer.  Angela dice no ser perfeccionista, a lo que me cuesta trabajo creer, pues en sus diseños y arte no cabe espacio para el error; pero como dice ella:  
“La imperfección de la perfección” es lo que hace que una marca siga reinventándose año con año y siga cautivando a las nuevas generaciones.
  En 2011, hizo una colaboración con las tiendas de autoservicio Target, en la que realizó una colección de variantes de Missoni a bajo precio, casi todo se vendió en las primeras 24 horas. Hubo largas filas afuera de las tiendas y las compras en línea eran imposibles, pues estaban saturadas. Algunas piezas fueron revendidas horas más tarde en eBay a precios más altos.   La demanda de sus productos es increíble; pero, sobre todo, la fórmula para enamorar generación tras generación con un mismo patrón: la famosa raya de Missoni, que ahora veremos también en un edificio totalmente decorado por ella en Miami, unida con el famoso desarrollador de los hoteles Aman, el ruso Vladislav Doronin.   Por: Brenda Jaet