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El Peje por la boca muere

OPINIÓN

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López Obrador solo tardó ocho días en darme la razón. Exactamente el viernes pasado escribí aquí en El Heraldo de México “AMLO contra AMLO” (Touché, 8 de marzo de 2018). Dije textual: “sus adversarios esperan o confían en que en los próximos meses cometa otro de sus exabruptos que reduzca la ventaja que hoy tiene sobre sus contrincantes”.

La verdad, me equivoqué, no tuvimos que esperar meses, sino horas. El sábado 9 de marzo, luego de su participación en la 81 Convención Nacional Bancaria y de Valores, López Obrador soltó la amenaza: “Si se atreven a hacer un fraude electoral yo me voy, también a Palenque, y a ver quién va a amarrar al tigre. El que suelte el tigre que lo amarre, ya no voy a estar yo deteniendo a la gente luego de un fraude electoral. Así de claro”. (El fragmento del video esta en Youtube https://youtu.be/e67jXvD-Wi8, del minuto 1’17” al 1’45”).

Por supuesto, la amenaza retumbó de inmediato en todos los ámbitos y se ha hablado de ella toda la semana. Eso tiene molesto a AMLO, quien ahora dice que lo malinterpretamos, que no fue una amenaza. No tarda en afirmar que sus palabras fueron manipuladas y sacadas de contexto por periodistas y medios al servicio de la “Mafia del Poder”. Pero, lo que dijo está ahí, íntegro, para quién lo quiera escuchar. O sea, de acuerdo a la lógica de López Obrador, el mensaje que envía es ‘si no gano yo será por fraude y vendrá el caos’. Misma consigna que utilizó en 2006 y 2012. En ambas elecciones perdió, él alegó fraude en las dos, y no pasó nada.

Esta historia, ya la vimos dos veces. López Obrador encabezó dos campañas poderosas, con un importante apoyo popular. Pero, sus errores lo dañaron más que la guerra sucia de sus contrincantes, cosa que él nunca ha reconocido. No veo por qué ahora vaya a ser distinto.

Tal vez lo recomendable para la causa de Morena no será ‘amarrar al tigre’, sino ‘amarrar al Peje’. Solo así, podría conservar su cómoda ventaja sobre los demás candidatos. Pero, eso parece imposible. Las campañas están por comenzar y aún nos falta mucho por ver. Todo puede pasar.

BON APPÉTIT

Una buena y una mala para Morena. En Chiapas, la campaña de Rutilio Escandón, candidato de Morena a gobernador, está haciendo agua. Su reciente gira por la zona bosque del estado fue un fracaso. En sus mítines de Ixhuatán, Tapilula, Rayón, Rincón Chamula y Pueblo Nuevo no pudo reunir ni a mil personas. De hecho, en Rincón Chamula, la gente enardecida le impidió el acceso. Le reclamaban haber incumplido los compromisos que contrajo con ellos cuando era presidente del Supremo Tribunal de Justicia.

En Tabasco, la otra cara de la moneda. Según la última encuesta de Massive Caller, el candidato a gobernador de Morena, Adán Augusto López, tiene 35.8% de la preferencia electoral. Le sigue Georgina Trujillo, del PRI, con 19.5% y el fondo el perredista Gerardo Guadiano con 17.5%.

Simón Newman, ex secretario de desarrollo urbano y vivienda de la CDMX, vinculado a muchos escándalos inmobiliarios, pregona su cercanía con Alejandra Barrales, candidata del Frente Por México al gobierno de la capital. También ronda el nombre de Fausto Galván, quién se decía amigo de Mancera. Lo único que buscan ambos es proteger sus intereses inmobiliarios y su impunidad. Los focos rojos en el equipo de campaña de Barrales ya se encendieron.

Ya que hablamos de Mancera, él será coordinador del gobierno de coalición emanado del PRD, PAN y MC, si Ricardo Anaya gana las elecciones. Y no será un nombramiento de relumbrón. Se encargará de la difusión, redacción y aplicación de la propuesta.