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Elección legislativa inicia cambio de gobierno en Cuba

OPINIÓN

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Se repite constantemente que entre octubre de 2017 y diciembre de 2019 en 14 países latinoamericanos habrá elecciones presidenciales, aunque esta relación no incluye a Cuba. Tras las parlamentarias del 11 de marzo, la Asamblea Nacional designará en abril al reemplazante de Raúl Castro al frente del Consejo de Estado y, de momento, también del Consejo de Ministros. El relevo en la cúpula no será total, ya que hasta 2021 Castro seguirá siendo el primer secretario del Partido Comunista de Cuba, lo que le permitirá mantener parcelas importantes de poder. Si bien la elección del presidente del Consejo de Estado es indirecta y no se hace por voto popular, el oficialista Granma señala que para que alguien ocupe dicho puesto “tiene que pasar por varios momentos electorales, (donde) participa el pueblo directamente o sus representantes electos”. El ministro de Exteriores, Bruno Rodríguez, también defendió a su democracia: "Nuestro modelo electoral es muy autóctono, muy cubano. Sin transnacionales mediando, sin el dinero corriendo, sin enconada guerra entre candidatos, sin exacerbar el odio entre los candidatos, sólo es una muestra de la expresión genuina de nuestro pueblo". Se tiende a presentar el dilatado proceso de elección de cargos locales, provinciales y nacionales como profundamente democrático, aunque ningún representante de la oposición pudo siquiera cualificar como candidato para integrar la Asamblea Nacional. Por eso Rafael Rojas dice que el Parlamento cubano no sólo carece de libertad de acción, tampoco "es un órgano activo, ni en la deliberación ni en el proceso legislativo", solo es "una caja de resonancia" gubernamental para "legitimar" a la cúpula dirigente. Pese a que la elección se presenta como el inicio de una profunda renovación generacional, al menos dos dirigentes históricos de la Revolución seguirán presentes en la Asamblea junto a Raúl Castro y, probablemente, ocupando otros órganos de poder. Son los vicepresidentes José Ramón Machado Ventura, de 87 años, y Ramiro Valdés, de 85. Las opciones del primer vicepresidente Miguel Díaz-Canel, de 57 años, son firmes. Muchos analistas insisten en que por primera vez el gobierno no será presidido por un Castro. Y si bien es verdad, ¿cuánta autonomía tendrá el próximo Presidente? Los primeros nombramientos que haga mostrarán hasta dónde puede llegar. Por ahora, en los meses previos a su elección, sus declaraciones se han centrado en una defensa a ultranza de la ortodoxia revolucionaria y del socialismo, un indicio de que busca el respaldo de los más conservadores. La probabilidad de que Raúl Castro impulse al final de su mandato las reformas más complicadas, como suprimir la doble moneda, parece desvanecerse a medida que se acerca el relevo. De ser así, Díaz-Canel tendrá que sacar a relucir rápidamente su verdadero rostro: reformista o conservador. No hay mucho margen de acción. Cuba sin un Castro al frente puede cambiar, y ser otra, pero de momento nada indica que entre las elites gobernantes haya un desmedido entusiasmo para dejar atrás la pesada herencia de un pasado que pretenden mantener. *Investigador del Real Instituto Elcano