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Lodo electoral

OPINIÓN

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Las prioridades de los políticos no son las de los ciudadanos. La clase política se lanza lodo en medio de la disputa electoral. La ciudadanía observa el grotesco espectáculo.   Que si Ricardo Anaya está involucrado en la triangulación de recursos y el lavado de dinero a través de la compra-venta de una propiedad; que si José Antonio Meade tiene señalamientos por no fiscalizar recursos sin comprobar por sus antecesores en las secretarías que encabezó; que si AMLO se rodea de impresentables e imperdonables.   Total, esto ya no parece tratarse de quién está limpio, sino de quién es menos sucio. O peor aún, de quién esconde mejor la suciedad.   Si Anaya simuló la venta de una nave industrial y lavó 55 millones de pesos a través de la triangulación de recursos vía paraísos fiscales, es “guerra sucia” acusa; si Meade no detectó los cientos de miles de pesos que, según la ASF, habría desviado su antecesora en Sedesol Rosario Robles, a través de la subcontratación de al menos 13 empresas fantasma y cuentas domiciliadas lo mismo en China que en Corea del Sur, “a mí no me toca hacer un deslinde”, dice; si AMLO ya indultó a la mafia del poder, la invitó a sumarse a su campaña, y hasta candidaturas les ofreció, como a Napoleón Gómez Urrutia, es porque “ha sido perseguido y estigmatizando”.   Total, tenemos candidatos expertos en malabares. En medio, estamos los ciudadanos, a quienes la realidad nos pasa por encima. El Índice de Percepción de la Corrupción (IPC) 2017 coloca a México como el país peor evaluado entre los miembros de la OCDE y el G20. Somos el lugar 135 a nivel mundial con un puntaje de 29 sobre 100, debajo de Cuba, Bolivia y El Salvador, por ejemplo, y apenas arriba de Guatemala y Haití.   Pero la clase política sigue en lo suyo. Están tan ocupados insultándose, lanzándose lodo, que no solo no ven el dantesco espectáculo que protagonizan, sino que olvidaron que la Auditoria Superior de la Federación (ASF) sigue descabezada. Por no hablar de su desmemoria para recordar que la PGR no tiene titular o que la Fiscalía Anticorrupción quedó en anécdota. Sus prioridades son otras.   -Off the récord   De cuatro cosas están ciertos en el cuartel de Ricardo Anaya: 1) el candidato sí conoce a Manuel Barreiro quien estaría en Canadá. 2) ven al gobierno federal detrás del ataque. 3) el gobernador de Querétaro Francisco Domínguez, uno de los panistas más cercanos a José Antonio Meade (y que más diferencias mantiene con Anaya), no es ajeno al golpe que les han asentado. 4) vienen más señalamientos dirigidos a su aspirante presidencial… En la esquina de enfrente, Enrique Ochoa puede estar tranquilo. En público, sí, pero sobre todo en privado, no hay mejor defensor de él que Meade… Por cierto, aunque el candidato del PRI espera que las listas al Senado y Cámara de diputados pasen por su escritorio, en el PRI tienen otros planes (e instrucciones). Si acaso tendrá margen para poner o quitar uno que otro nombre. La mayoría llegarán ya palomeados. Tal y como sucedió con los candidatos a gubernaturas donde, en algunos casos, ni le preguntaron.