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Sólo por no dejar

OPINIÓN

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No estoy de acuerdo con la delegación que México mandó a los Juegos Olímpicos invernales de Pyeongchang 2018. Espero que esta sea la última ocasión en que los responsables del deporte nacional permitan que los atletas paguen con sus propios recursos su preparación y que su labor se limite a inscribir y a entregar uniformes. Señores de la CONADE y del Comité Olímpico Mexicano: es momento de analizar con seriedad si es viable o no que México participe en los deportes invernales. ¿Tiene el país recursos para hacerlo? ¿Será dinero bien invertido que en cierto tiempo entregará preseas olímpicas? ¿Por qué es importante que México envíe una delegación tratándose de un país sin nieve? ¿Tenemos entrenadores y equipos multidisciplinarios para atenderlos? Les toca hacer ese trabajo. Decidir si son capaces de estructurar un proyecto junto con las federaciones de Esquí y la de Deportes Invernales para desarrollar a los deportistas y darles cada peso y cada hora de seguimiento que requiere una preparación seria para enviar a los Juegos Olímpicos delegaciones construidas por quienes en el país tienen ese encargo. No se vale seguir escuchando de los deportistas esas historias vergonzosas de cómo le empeñan el alma al diablo para conseguir equipamiento, para financiarse los viajes para realizar campamentos y competir. Eso no habla bien de México. Con todo respeto, da lástima. Aprecio enormemente el esfuerzo que hizo Germán Madrazo por calificar a Pyeongchang 2018, por haber vendido su bicicleta, por haberse endeudado para conseguir su sueño. Apenas un año antes de calificar comenzó a practicar el esquí de fondo. Por supuesto que su preparación no estuvo acompañada por las ciencias del deporte, no contó ni con un fisiatra. En lo personal, Madrazo cumplió. En lo que respecta al país creo que sabemos que las ganas ya no son suficientes para competir con los más altos estándares de calidad, mucho menos en pruebas olímpicas. El caso de Robert Franco es igual. Un muchacho que fue financiado por su familia, que el orgullo por sus raíces mexicanas le empujó a competir por la bandera tricolor. Franco incluso ha dicho que el aspira a ganar una medalla olímpica, pero lo cierto es que ni siquiera ha tenido nunca un entrenador en forma. Él asegura que no hay favoritos, que calificando entre los 12 que pasan a la final podría tener un logro en el Free Style. Otra vez: no es de ganas, no es de porras, no es un asunto que pase por la motivación. Es la preparación profesional y el seguimiento puntual a un deportista que jamás ha sido sometido a un análisis fisiológico o biomecánico. Igual que Sarah Schleper (Slalom Gigante) y Rodolfo Dickson (Slalom y Slalom Gigante), Madrazo y Franco calificaron a los Juegos Olímpicos. Es mérito propio. No se les escatima nada. Pero llegó la hora que en el deporte mexicano se manden equipos representativos con la calidad para ubicarse entre los mejores ocho lugares del mundo. ¿Qué sentido tiene competir por competir? Seamos realistas nos enfrentamos a atletas que nacieron con los esquís puestos.