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Claudia Góngora: All That Jazz

En el caso del turismo, encabezado por el secretario Miguel Torruco, hay varios beats que definirán el ritmo de esta actividad durante los seis años de gobierno

OPINIÓN

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El domingo pasado terminó de manera exitosa la décimo sexta edición del Festival de Jazz de la Riviera Maya. Esta persistente iniciativa cultural de Quintana Roo y Playa del Carmen, específicamente, ha congregado desde las primeras ediciones, a grandes exponentes de este género –músicos y cantantes multipremiados–, con propuestas originales y que deleitan durante tres noches a los asistentes, quienes aguardan estas presentaciones gratuitas en un auditorio de arena blanca, con acompañamiento de mar y, como techo, una big band de estrellas. Dieciseis años de vida, experiencia en montaje, iluminación y sonido, este festival está ya en el Top 10 mundial, y es uno de los foros que los grandes jazzistas tienen que visitar y el cual, además, contrasta a los grandes nombres con nuevos talentos e integra en su cartel al jazz mexicano, este año a través de Kike Pat, al jazz maya. Con la llegada del nuevo gobierno, los planes y estrategias de trabajo de las distintas dependencias son, en lenguaje de jazz, a hit hat. En el caso del turismo, encabezado por el secretario Miguel Torruco, hay varios beats que definirán el ritmo de esta actividad durante los seis años de gobierno, que son: el aeropuerto de la Ciudad de México, la promoción de México en el exterior y el Tren Maya. En su primera conferencia con medios de la fuente, habló extensamente de ellos. El tema de las terminales del aeropuerto fue definitivamente un clinker (nota mala en el jazz), pues a las horas de haber hablado, se enfrentó a una especie de chase con Javier Jiménez Espriú, un desafío, hablando del mismo tema, pero cada uno con su versión. Respecto a la promoción de México, se anunció, claro y categórico: desaparición del CPTM. La promoción en foros internacionales será con la colaboración de patrocinadores del sector privado mediante el programa “Toca puertas”, donde literal, se tocarán puertas de “productores” pudientes que con capitales y recursos disponibles participen en la consolidación de la marca país. Lo que no me queda claro es de qué manera podrían contribuir interesados con menos recursos e interesados en beneficiarse del turismo. Algo así como si fueran disqueras independientes las que también quieren posicionar a su artista. Embajadas y diplomáticos tendrán una tarea más: vender a México como destino turístico: jam sessions turístico-diplomáticas. El Tren Maya va, será quizá la “melodía” promocional de la administración. Miguel Torruco dice que, si habrá impacto ambiental, sin embargo, será mínima y tendrá un beneficio regional trascendental. Como bonus track turístico, la sustentabilidad seguirá en el compás, desarrollarán productos ancla en las plazas de vocación turística, se buscarán duetos con el turismo chino de alto nivel, se harán covers de programas exitosos en la Ciudad de México para detonar el segmento mexico-americano. México es de los países más visitados, pero ocupa el lugar 40 en captación de divisas. El objetivo es pasar al Top 10 en gasto por turistas. Se trata, sobre todo, de ser más eficaces, y de tener un México seguro, “tanto para mis nietos como para los suyos”, insiste el secretario Miguel.