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Israel López: La ultraderecha tiene prisa

La extrema derecha ya llegó a España y su poder puede aumentar en 2019, año de elecciones legislativas

OPINIÓN

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La ultraderecha que se extiende por todo el mundo hizo su retorno el pasado domingo en España: el partido radical Vox ganó el 11 por ciento de los asientos del Congreso local de Andalucía, la región más poblada de esa nación. Los analistas españoles dicen que España era la excepción en el viejo continente, porque no había rasgos de que la ultraderecha tuviera presencia ahí. El asunto es que ya llegó y su poder puede aumentar en 2019, año de elecciones legislativas. Vox "entró por la puerta grande en España y va a empezar a subir rápidamente en las encuestas a nivel nacional", opinó el investigador Pablo Simón de la Universidad Carlos III. El triunfo tuvo tanto eco en el mundo que, incluso David Duke, antiguo líder del grupo racista estadounidense Ku Klux Klan, felicitó a Vox por los resultados obtenidos en esas parlamentarias. El logro de Vox en Andalucía –antes feudo socialista– es también un revés para el gobierno del presidente Pedro Sánchez, del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), porque esa zona, donde los ultraderechistas florecieron, era tradicionalmente clientela de su partido. Por lo pronto, los habitantes de Sevilla y Málaga ya pusieron el grito en el cielo ante el triunfo de Vox, que se hizo de 12 escaños de 109 posibles, y salieron a las calles para expresar su rechazo a los ultraderechsitas. Por si fuera poco, el logro de Vox avivó de inmediato el recuerdo del franquismo, el cual sólo terminó con la muerte de Francisco Franco, en noviembre de 1975. Pero, si Podemos y Ciudadanos tuvieron un periodo aparentemente corto para su aparición y ascenso  en la política española, la irrupción de Vox sólo tardó cinco años, lo más preocupante es que con tan corta vida tenga ya relativamente fuerza considerable en un Congreso.    Lo que obliga al Partido Popular o Ciudadanos a considerar el apoyo de Vox, si es que quieren un resultado favorable ante la posibilidad de una iniciativa en el Congreso andaluz. "Hemos recibido el mensaje de la ciudadanía", dijo la presidenta regional andaluza, Susana Díaz, quien muy probablemente no podrá mantenerse en el cargo y pidió encarecidamente “impedir que el gobierno de Andalucía dependa del un partido extremista, machista, homófobo y racista". El caso de Andalucía no es aislado, más bien es una tendencia en el mundo, antes de este triunfo en Europa, Sudamérica vivió en carne propia como Brasil dio una vuelta de timón y encumbró al ultraderechista Jair Bolsonaro. Varias revistas especializadas dicen que el triunfo de Bolsonaro tuvo la asesoría de Steve Bannon, líder del alt right, un organismo de ultraderecha en Estados Unidos y que acompañó a Donald Trump en su llegada a la Casa Blanca. Italia, Alemania, Hungría, Francia, Holanda y Suiza, por mencionar casos recientes, son algunos de los países sedes del resurgimiento de un extremismo que parece avanzar con una velocidad sólo comparable con un tren bala japonés.