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Entre Estados Unidos y Centroamérica

El régimen de Andrés Manuel López Obrador enfrenta un enorme desafío de política exterior

OPINIÓN

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El gobierno de Andrés Manuel López Obrador se inició con lo que parecen exitosos esfuerzos de resolver una crisis migratoria creada por caravanas de centroamericanos que cruzaron el país para reclamar refugio en unos Estados Unidos reacios a concederlo. El arreglo refleja realidades. De la necesidad de mantener una relación profunda y cordial con los Estados Unidos a la posibilidad de participar en la construcción de naciones en el Triángulo Norte de Centroamérica, el régimen de López Obrador enfrenta un enorme desafío de política exterior. La situación de México no es sencilla. La crisis de refugiados centroamericanos obliga al régimen entrante a enfocarse sobre la relación con el entorno inmediato, los Estados Unidos y Centroamérica, aunque sus proyectos buscan horizontes más amplios, especialmente hacia América Latina y Asia. Pero el problema de las caravanas puso de relieve la situación geopolítica de México, puente natural entre los Estados Unidos y América Latina. Y su vulnerabilidad. "El desarrollo sostenible de América Central, en particular el del Triángulo del Norte (Guatemala, Honduras y El Salvador), está indisolublemente ligado al de México", según apuntaba a principios de año una propuesta de plataforma electoral. Pero la relación con los Estados Unidos es, y será prioritaria. "Andrés Manuel López Obrador será muy cuidadoso", afirmó una fuente cercana al gobierno entrante, al precisar que no se rehúye la confrontación, pero se busca evitar choques innecesarios. De hecho, al tomar posesión Andrés Manuel López Obrador destacó que el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, había sido muy respetuoso en sus primeros contactos. La relación bilateral es de enorme importancia, tanto por la cercanía geográfica como por los vínculos económicos y sociales. "Es la mayor relación del mundo entre dos países grandes", indicó un análisis de Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (Comexi), que también calificó a los EU de Donald Trump como "un socio disruptivo". "El interés mutuo de los Estados Unidos y México es tan fuerte, tan significativo que es difícil imaginar que incluso alguien de la izquierda ignore eso, si realmente quiere tener éxito. No puede tener éxito como Presidente de México si no reconoce esa realidad", dijo en marzo pasado el republicano Marco Rubio, presidente del subcomité de Relaciones Exteriores para el Hemisferio Occidental, en el Senado estadounidense. Curiosamente, al margen de orientaciones políticas, las necesidades de seguridad nacional de México y los Estados Unidos parecen empujarlos a algo que parecía impensable: colaborar en la construcción de las naciones del Triángulo Norte mientras el gobierno mexicano se embarca también en su propio proyecto de restauración nacional. De otra forma, consideran los colaboradores de AMLO, "sólo seguirán viniendo".

jose.carreno@heraldodemexico.com.mx

@carrenojose1