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Las lecciones de la muerte

Urge un replanteamiento de los protocolos de seguridad para servidores públicos de alta importancia

OPINIÓN

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La muerte de la Martha Erika Alonso, gobernadora constitucional del Estado de Puebla, y su esposo Rafael Moreno Valle, senador de la República y exgobernador de la entidad en un accidente de aviación que aún se investiga, pone de manifiesto la necesidad urgente de un replanteamiento de los protocolos de seguridad para servidores públicos de alta importancia en el país. Deben establecerse reglas inquebrantables para evitar en lo sucesivo impactos políticos y sociales como el vivido la tarde del 24 de diciembre. Hace 10 años, el 4 de noviembre de 2008, con el accidente de un Lear jet en el que viajaba Juan Camilo Mouriño, secretario de Gobernación del expresidente Felipe Calderón Hinojosa, se estableció como causa la negligencia de los pilotos al no reducir la velocidad en la curva de aproximación al aeropuerto y la aeronave quedó atrapada en la estela de turbulencia que había dejado un Boeing 767–300, lo que provocó su caída. En aquella aeronave murieron Juan Camilo Mouriño, secretario de Gobernación, José Luis Santiago Vasconcelos, secretario técnico en materia de Seguridad y Justicia Penal, Miguel Monterrubio, director de Comunicación Social de Gobernación, Arcadio Echeverría, director de Relaciones Públicas, Norma Angélica Diaz, subdirectora de Comunicación Social, tripulación y pilotos. En aquel momento quedó claro que tantas personas de ese nivel de importancia no debían abordar una misma aeronave ante la posibilidad de un accidente o una acción premeditada. En los siguientes años murieron en accidentes atribuidos a los pilotos de aeronaves: Francisco Blake Mora, también secretario de Gobernación, y Ramón Martín Huerta, secretario de Medio Ambiente. Además, en accidentes carreteros recordamos a Manuel J. Clouthier y a Adolfo Aguilar Zinzer, el mismo que reconoció que México es el patio trasero de Estados Unidos. En el caso de la muerte de los gobernantes poblanos, es difícil creer que la responsabilidad del accidente recaiga en el piloto Roberto Coppe. Quienes lo conocimos como profesor del Instituto México y Centro Universitario México sabemos que nuestro querido Coppe era un hombre profundamente responsable y entregado en sus actividades. Aun así, la muerte vuelve a dejar una lección: aun con toda su experiencia, los pilotos deben ser sometidos a más pruebas, las aeronaves estar bajo un resguardo y mantenimiento más vigilado y a bordo de ellas no viajar más de un servidor público clave. Protocolos como estos, que no dudo que ya se apliquen, no deben relajarse, porque ante la muerte, la opinión pública a través de las redes sociales da su veredicto sin que medie investigación alguna. Ante ese escenario la verdad se vuelve inverosímil.  

CORAZÓN QUE SÍ SIENTE: Luis Miguel Barbosa, el candidato derrotado en Puebla, en entrevista se refirió a la muerte de Alonso y Moreno Valle como un magnicidio. De inmediato corrigió y retiró la palabra. Nos pidió no caer en especulaciones. Que así sea.

   

jesus.martin.mendoza001@gmail.com

@jesusmartinmx