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La Última Navidad de Los Generales

OPINIÓN

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El año termina con un escenario internacional cada vez más complicado.  La administración Trump se encuentra aparentemente al borde de una caída libre.  La renuncia del secretario de la defensa, el General James Mattis la semana pasada, se suma a la del jefe de la oficina de la Casa Blanca, el General John Kelly el 7 de diciembre y es la desbandada final de “los Generales”, cuya participación había traído un toque de estabilidad y profesionalismo a la administración Trump.

 

La salida de Mattis, de 68 años, fue inicialmente comunicada por Trump como retiro voluntario; pero el ‘Monje Guerrero’ -como es conocido Mattis en círculos militares- informó a los medios que su renuncia se debía a incompatibilidad con la visión de Trump.  “…Usted merece un secretario de defensa alineado con su visión…” es probablemente la manera más diplomática que encontró este veterano de más de 40 años de los Marines para demostrar su desacuerdo con las politiquerías Trump. 

 

Mattis y su oficina han sido piezas clave para darle estabilidad, profesionalismo y cordura a la relación con México.  A pesar de Trump… durante el mando de Mattis, la cooperación militar entre ambos países ha estado en uno de los mejores momentos de su historia, gracias al entendimiento común sobre el futuro de Norteamérica. 

 

La renuncia de Mattis coincidió con el anuncio -mediante un tweet mañanero de Trump- de la retirada militar inmediata de Estados Unidos de Siria.   “Con la salida de Mattis, ya no habrá más ‘adultos’ en las reuniones de Trump” comentaron múltiples analistas washingtonianos.  El mensaje completo de la renuncia de Mattis es aún más profundo, describe “Mis puntos de vista sobre mantener un trato respetuoso con nuestros aliados y tener claridad sobre actores malignos y competidores estratégicos, son firmes.”  Mattis se refiere a Siria, en donde Trump tomó una decisión unilateral, abandonando el apoyo a grupos de resistencia sirios, ignorando sus recomendaciones y concediendo a presiones de Turquía y Rusia, e indirectamente de Irán.      

 

Ante la distancia que tanto Kelly como Mattis tomaron, podría significar el principio del fin para la administración Trump… que ahora enfrenta por lo menos 17 investigaciones formales que escrudiñan cada centímetro de su campaña, su gobierno y sus negocios.  Trump se distancia y aísla no solo de los aliados tradicionales de Estados Unidos, sino del resto de su gobierno, incluyendo una marcada distancia con las instituciones del propio poder ejecutivo y legislativo en temas como calentamiento global, relaciones con regímenes autocráticos, los tratados comerciales internacionales y la migración.

 

La migración es tan antigua como la humanidad, sin embargo, la migración de indocumentados procedentes de Centroamérica atreves de México y hacia Estados Unidos se convirtió de un ‘Fenómeno Humano’ a un ‘Actor Político’ en los últimos meses.  La organización y mediatización de las Caravanas Migrantes que penetraban México, sobreponiéndose a la policía y arrasando con vallas mientras continuaban su camino rumbo al norte, le dieron forma a este fenómeno.   Para la base que aun apoya a Trump, esta Caravana se convierte en la evidencia de que existe una amenaza que podría contener “según Trump “quien sabe cuántos criminales y tal vez terroristas del medio oriente” y penetra en el imaginario simplista que cree -mediante una lógica medieval- que puede ser detenida con un Muro.    Para el ojo de este crítico, la súbita evolución de la migración de un atomizado flujo de personas hacia una “amenaza” visible, rastreable, que no respeta leyes y avanza imparable hacia la frontera, es sumamente sospechosa.   Sería muy decepcionante si la organización de estas caravanas fuera atribuida a agentes del Estado -de cualquier País. 

 

El rechazo del nuevo liderazgo demócrata en el Congreso de EE. UU. en aprobar 5.7 mil millones de dólares para financiar ‘El Muro’ en la frontera con México, llevó a que Trump anunciara que estaba dispuesto a llevar su gobierno a un paro.  La promesa se cumplió y el 21 de diciembre a las cero horas comenzó el “shutdown” del gobierno federal.  Este paro -en la semana de Navidad cuando muchos empleados se encuentran de vacaciones- está calculado para ejercer principalmente presión mediática.  De continuar hasta enero, se convertirá en una bomba de tiempo que tanto Trump como los demócratas intentaran manipular a su favor.   Con el 60% de la población en contra del Muro y 51% respondiendo que culparan a Trump si el gobierno se queda en paro, la tendencia parece favorecer a los demócratas.   La ironía no podría ser mejor:  la idea de este “Muro” que logró que Trump se diferenciara de sus adversarios en la pre-campana y eventualmente lo llevo a la casa Blanca, podrá ser el mismo Muro que entierre su presidencia. 

 

Esta es una buena oportunidad para que la administración de AMLO tome nota y absorba que es preferible sepultar algunos ideales de campaña, sobre todo los emocionales, antes de que se conviertan en un ancla que arrastra -a un gobierno y su legado- al precipicio.  El escenario para 2019 se dibuja aún más complejo para ambos países.  Feliz Navidad.