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Cupuleros festejan aumento

Bastaron 15 días de la Cuarta Transformación para que Luisa María Alcalde los convenciera

OPINIÓN

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Los cupuleros encabezados por Juan Pablo Castañón, presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), y el líder de la inexistente Confederación de Trabajadores de México (CTM) se vieron en la penosa necesidad de tirarse de alfombritas y aplaudir el nuevo salario mínimo de 102.68 pesos que decretó el gobierno federal. Durante años, décadas, dicen algunos, cada vez que les tocaban ese vals (de incrementar los mínimos mucho más allá de la inflación) el sector patronal siempre se opuso, argumentando que un aumentote atentaba contra la salud financiera de las empresas y de la economía nacional. Pero bastaron 15 días de la Cuarta Transformación para que la secretaria del Trabajo, Luisa María Alcalde, convenciera a todos de la necesidad urgente de incrementarlo. Dicen los malosos del PRI, que en el evento donde se anunció el nuevo minisalario tuvieron que contener a Carlos Aceves del Olmo, para que no se tirara al piso, como lo hicieron los empresarios para festejar la decisión. Pero con bastón en mano se unió a los elogios: “Este país está viviendo todos los días, a todas horas, minuto a minuto, segundo a segundo, una revolución que usted ha hecho, señor presidente”, afirmó. ¡Cuánta hipocresía! Mascullaron aquéllos. La Coparmex no quiso quedarse atrás en los elogios, y su presidente, Gustavo de Hoyos, declaró: “Hoy es un día histórico para México, hemos logrado el objetivo inicial de la nueva cultura salarial propuesta por el organismo patronal”. ¡Amárrenlo porque al rato va a proponer los 200 pesos diarios! Gritaron los agremiados. Casi sangrándose las manos de tanto aplaudir, el dirigente del CCE dijo a su vez: Celebramos el aumento del salario con la intención de no poner en juego la inflación y el empleo. Que no haya aumentos artificiales, que sean realistas y responsables”. ¡Ah bárbaro!, exclamó el respetable. Cuéntaselo a quien más confianza le tengas, incluyendo a los tenedores de bonos del NAIM, fue la recomendación de los informantes: no se va a construir la terminal aérea en Santa Lucía, porque el Presidente está negociando con Fernando Chico Pardo, del Grupo ASUR (que opera nueve aeropuertos), que compren lo que ya se construyó en Texcoco, se hagan cargo de los compromisos financieros y sigan con la obra. Tal vez por eso, Hacienda informó el pasado domingo a los tenedores de los bonos que en caso de que la oferta modificada de recompra no sea exitosa –que ya fue rechazada- se reconsiderarán alternativas que permitan lograr los objetivos del gobierno. Pues a ver si es cierto que López Obrador no sorprende con algún truco. Después de las desafortunadas declaraciones de la secretaria de la Función Pública, Irma Eréndira Sandoval, quien llamó a la IP a bajar los altos salarios de sus ejecutivos, para que se ajusten a los del servicio público, los aludidos están pensando en pedirle al jefe del Ejecutivo que le perdone todos sus pecados a Ricitos de oro, quien en la administración pasada ocupó esa cartera, y que regrese… no por lo que se le olvidó, claro, sino a poner orden.