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Los agujeros de la Ley

El presidente de la Corte pretende implementar una estrategia legal contra las reducciones salariales

OPINIÓN

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Con bombo y platillos el presidente de la mesa directiva del Senado, Martí Batres Guadarrama, celebró que el Diario Oficial dela Federación haya publicado el día de ayer la Ley  Federal de Remuneraciones  de los Servidores Públicos, que establece, entre otras cosas, que ningún servidor público de los tres Poderes de la Unión (Ejecutivo, Legislativo, Judicial, además de los organismos, empresas y fideicomisos del sector paraestatal federal) podrán tener un sueldo mayor al del Presidente de la República. Sin embargo, el Capítulo II artículo 6 que se refiere a la determinación de las remuneraciones, parece tener más agujeros que una coladera. Dice el susodicho artículo: Para la determinación de la remuneración de los servidores públicos se consideran las siguientes bases:
  1. Ningún servidor público recibe una remuneración o retribución por el desempeño de su función, empleo, cargo o comisión mayor a la establecida para el presidente de la República en el Presupuesto de Egresos de la Federación.
  2. Ningún servidor público puede tener una remuneración igual o mayor que su superior jerárquico, salvo que el excedente sea consecuencia de:
  3. a) El desempeño de varios puestos, siempre que el servidor público cuente con el dictamen de compatibilidad correspondiente con antelación al desempeño del segundo o subsecuentes puestos, ya sean federales o locales; b) El contrato colectivo o las condiciones generales de trabajo; c) Un trabajo técnico calificado, considerado así cuando su desempeño exige una preparación, formación y conocimiento resultado de los avances de la ciencia o la tecnología o porque corresponde en lo específico a determinadas herramientas tecnológicas, instrumentos, técnicas o aptitud física y requiere para su ejecución o realización de una certificación, habilitación o aptitud jurídica otorgada por un ente calificado, institución técnica, profesional o autoridad competente, o d) Un trabajo de alta especialización, determinado así cuando las funciones conferidas resultan de determinadas facultades previstas en un ordenamiento jurídico y exige para su desempeño de una experiencia determinada, de la acreditación de competencias o de capacidades específicas o de cumplir con un determinado perfil y, cuando corresponda, de satisfacer evaluaciones dentro de un procedimiento de selección o promoción en el marco de un sistema de carrera establecido por ley.
Bajo las anteriores excepciones, la suma de las retribuciones no excede la mitad de la remuneración establecida para el presidente de la República en el Presupuesto de Egresos de la Federación, señala el texto del citado artículo. De los incisos mencionados podría interpretarse, por ejemplo, que el trabajo de los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación es una chamba que requiere de acreditada experiencia; lo mismo podría pensarse de aquellos funcionarios del Banco de México que requieren un alto grado de especialización financiera para operar los mercados; también entrarían en estas excepciones los consejeritos del INE y su presidentito, claro, así como los técnicos y especialistas del INEGI. O sea que, de acuerdo con las excepciones, algunos podrán ganar hasta 50 por ciento más que el presidente de la República, o sea por ahí de los 160 mil pesotes. ¿O entendimos mal?  

LUISAGENDA@HOTMAIL.COM

@LUISSOTOAGENDA