Haz tu denuncia aquí

Los muertos celebraron poco

Muchos de nuestros muertos tienen poco que celebrar, les fue arrebatada la vida por un hecho de violencia que se pudo evitar

OPINIÓN

·
Hace un par de días vivimos una de las tradiciones que más nos identifican como mexicanos y de la que podemos sentirnos plenamente orgullosos: la celebración de los Fieles Difuntos o Día de Muertos. Como cada año, fueron miles los que recibieron a sus familiares o amigos fallecidos a través de las ofrendas, es una tradición que se resiste a desaparecer a pesar de los tiempos. Este fue el último año en que se celebra Día de Muertos durante el régimen priista del presidente Enrique Peña Nieto. A poco menos de un mes de concluir su mandato presidencial, la cantidad de personas fallecidas en todo el territorio nacional como consecuencia de la violencia y la delincuencia es alarmante; si a esto sumamos las personas en calidad de desaparecidas durante los últimos seis años, el balance en materia de seguridad pública del actual gobierno federal es desastroso. Las encuestas de los últimos años demuestran una y otra vez, que la mayor preocupación de los habitantes de este país es la falta de seguridad; la gente vive con miedo y este sentimiento de angustia se ha ido agravando más y más, año con año, de manera particular del año 2012 al 2018. Los ciudadanos han sufrido una disminución significativa en su calidad de vida debido a la inseguridad. Los números no mienten y aunque las cifras oficiales nunca exponen en toda su dimensión la crudeza de la realidad, nadie puede negar, ni siquiera el gobierno, que los muertos en este país como consecuencia de la violencia se cuentan por decenas de miles; son compatriotas nuestros que no debieron morir, que aún tenían sueños y metas por cumplir. Su partida de este mundo no fue por el designio de un ser supremo que decidió su destino; fue producto de la incapacidad de un gobierno que no pudo cumplir a cabalidad con la tarea más importante del Estado: brindar seguridad a sus gobernados. Esos miles de mexicanos partieron de este mundo dejando dolor, angustia y rabia. Y aunque muchas de las personas fallecidas hubieran participado en actividades delictivas, eso no es una excluyente de la responsabilidad del Estado; además de que también se cuentan por miles a las víctimas colaterales de la violencia, personas inocentes, mujeres y hombres de bien que les fueron arrancados a sus familias de la forma más cruel y despiadada. Durante este sexenio, particularmente las mujeres, fueron víctimas de actos constantes que atentaron contra su seguridad y dignidad humana. Los feminicidios fueron y son el pan de todos los días, miles de familias lloran a sus muertas en un país donde el gobierno es incompetente cuando se trata de protegerlas, ser ciudadana mexicana se ha convertido en una condición de alto riesgo. Por eso, muchos de nuestros muertos tienen muy poco que celebrar, les fue arrebatada la vida por un hecho de violencia que se pudo evitar. Ojalá que en su visita del próximo año, encuentren un mejor país y no lo que dejaron al morir.  

HÉCTOR SERRANO AZAMAR

COLABORADOR

@HSERRANOAZAMAR