La política al puesto de mando

¿Qué señales nos ha dado AMLO que puedan guiar nuestro entendimiento del próximo régimen?

OPINIÓN

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Pasado mañana terminan cinco larguísimos meses de transición. Por fin, Andrés Manuel López Obrador tomará posesión y será presidente constitucional. El mensaje de la elección fue contundente, la ciudadanía decidió por un cambio radical de formas y de proyecto de país. Después de esta transición interminable, ¿qué hemos aprendido de AMLO y de su manera de gobernar? ¿Qué podemos esperar de estos próximos seis años? ¿Qué señales nos ha dado AMLO que puedan guiar nuestro entendimiento del próximo régimen? La señal más clara que ha dado AMLO estos meses es que en su sexenio la política estará “al puesto de mando”. Las decisiones que ha tomado, y los mensajes que ha enviado, dejan claro que la lógica política será la que lo guíe durante su mandato. Las acciones del gobierno de transición no dejan duda de ello, todas las decisiones importantes son de un corte político. La más significativa es la cancelación del aeropuerto, pero no es la única. También hay que ver bajo esta óptica el censo del bienestar, las consultas hechizas y los grandes proyectos de infraestructura propuestos. Un ejemplo es la refinería, un proyecto económicamente inviable pero que resuelve un problema político: afirmar que se está trabajando para bajar el precio de la gasolina, aunque sea falso. Aún más reveladores son los nombramientos, particularmente en las paraestatales y servicios de salud. Los nombramientos de Manuel Bartlett y Octavio Romero responden claramente a criterios políticos, ninguno de los dos es un perfil técnico. Incluso el nombramiento de Germán Martínez, un abogado de profesión, al frente del IMSS es un nombramiento político. El mismo Martínez dijo en la tribuna del Senado: “¡No más gerentes en la Presidencia de la República! Yo quería un presidente y estoy orgulloso del presidente que prima lo político...”. Esta distinción no es nueva ni original. Se remonta por lo menos a la Revolución china donde se dio la confrontación entre rojos y expertos. Inicialmente, durante la época de Mao, la ganaron los primeros con resultados desastrosos y a partir del mandato de Deng Xiao Ping, los segundos que han guiado el ascenso económico chino. El próximo gobierno ha dejado claro que la brújula que guiará sus decisiones es política. Si queremos anticipar o prever sus movimientos o reacciones, tenemos que analizar la coyuntura desde ese enfoque. En gran medida, su irrefutable éxito electoral es producto de la prioridad de lo político y el fracaso de Peña Nieto y su gobierno a que lo despreciaron. El gobierno saliente se limitó a la política de puertas cerradas porque carecieron de un proyecto político. Cualquier intento de oposición tiene que partir del entendimiento que es necesario volver a hacer política. Los últimos 30 años hicieron pensar que “la historia había acabado” y que las soluciones a todos los problemas eran técnicas y no políticas, hoy AMLO nos demuestra que no. La política estará “al puesto de mando” de nuevo en México y el que no lo entienda, le costará mucho navegar los próximos seis años.  

@jorgeacast