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El país que recibe AMLO

Es importante analizar cuál es el México que recibe el próximo presidente, electo con el apoyo de 30 millones de mexicanos

OPINIÓN

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El próximo no será el primer presidente de izquierda en México (recordemos mandatarios como Lázaro Cárdenas o Luis Echeverría), pero sí es el primero que representa a esta corriente ideológica en un sentido más duro, desde nuestra alternancia democrática a principios de siglo. A días de iniciar el nuevo periodo presidencial que terminará en 2024, creo que es importante analizar cuál es el México que recibe el próximo Presidente, electo con el apoyo de 30 millones de mexicanos. Según organizaciones como el Fondo Monetario Institucional (FMI), la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), y la Organización Mundial del Comercio (OMC), nuestra economía es la número 16 a nivel mundial. Somos el tercer exportador global en manufacturas de alta tecnología. Encabezamos la inversión mundial en aeronáutica durante 2017. Somos el sexto país productor de automóviles; líderes también en exportación de varios productos alimentarios. Respecto al sector turístico, sexto país más visitado del planeta. Datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe indican que nuestro país viene creciendo a un ritmo de 2.3% anual (sostenido, sí, pero insuficiente). Estamos por encima del resto de América Latina, que sólo ha conseguido crecer 1.3%. Cierto, somos prósperos, pero somos profundamente desiguales, nuestro PIB per cápita se encuentra por debajo del promedio de nuestros socios de la OCDE. En cuanto a corrupción, mediciones como el Índice de Percepción de Corrupción nos coloca en el lugar 129 de 180 países, donde el último es considerado el más corrupto. Un estudio realizado por la Universidad de las Américas Puebla, UDLAP, indica que en nuestro país hay 99.3% de impunidad. Deducimos por estas cifras (y muchas otras que por motivos de espacio no puedo exponer) que el obstáculo de nuestro propio crecimiento y el caldo de cultivo de nuestra desigualdad es la falta de oportunidades y de un verdadero estado de derecho. La corrupción es parte de nuestros problemas. Según datos de la Asociación Mexicanos contra la Corrupción, una de cada cuatro personas acepta que alguna vez ha otorgado una mordida. En combatirla estoy de acuerdo con López Obrador, es la forma que propone lo que no cuadra. Para fomentar una mejor distribución de la riqueza necesitamos a la iniciativa privada, que ésta tenga certeza jurídica y condiciones de productividad. No será con ofertas metalegales, acuerdos de palabra, adjudicaciones directas u opacidad, como combatiremos la corrupción. Necesitamos funcionarios públicos honestos, sí. Necesitamos comercio justo, también. Así como también requerimos de una división real de poderes, órganos autónomos en la práctica y no sólo en la teoría; de igual forma requerimos un presidente que no sólo acepte, sino que aliente esos contrapesos. Ya saben, se llama democracia.  

GEORGINA TRUJILLO

COLABORADORA