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¿Perdón y olvido?

“El Estado tiene como misión esencial la realización de la justicia en la vida social” Efraín González Luna

OPINIÓN

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Durante la semana pasada, el Presidente electo habló sobre el perdón y la amnistía; conceptos que utilizó en campaña para hablar de la violencia pero ahora los empleó para hablar de corrupción. La historia demuestra que ninguna etapa positiva comenzó con una “purga” o con un juicio sustentado en la venganza, pero también demuestra que tolerar la corrupción y comenzar un mandato sobre un pacto de impunidad no es un cambio, sino simple continuidad. Es curioso que López Obrador, quien ha demostrado tener una visión más de pasado que de futuro, en el tema específico de corrupción, prefiera hablar de ver hacia delante y de amnistía antes que de justicia. En muy buena medida fue el tema de la corrupción el que lo hizo presidente y lo que provocó el malestar social que llevó a la mayoría a elegir un cambio; el más radical de los que se podía elegir en la boleta. Por otro lado, al simplemente hablar del tema, está cayendo o en una conducta de autoritarismo o en una de ignorancia. No es el presidente el que se encarga de “perdonar” a nadie, ni es el presidente el responsable de juzgar los delitos, no al menos en un Estado con división de poderes. La justicia, cuando es justicia, no tiene nada que ver con la “venganza” de la que habla López Obrador, por eso la justicia no recae en las manos de una sola persona, ni se calcula por “costos políticos”, ni se procura por decisión del Ejecutivo federal. Hace apenas unos días, los diputados de Acción Nacional volvimos a plantear la necesidad de tener un fiscal autónomo que no sea empleado del presidente. No es una petición nueva y ha sido apoyada por decenas de Organizaciones de la Sociedad Civil para darle legitimidad a la procuración de justicia. Si se logra la aprobación de las reformas al artículo 102 constitucional como las presentó Acción Nacional, se desvincularía al fiscal general de la actividad política antes y después del encargo, se lograría la autonomía en el cargo y se tendría la garantía de contar con una persona capacitada y honorable al ser electo por Parlamento Abierto. Hoy, López Obrador habla de perdón y de olvido a los corruptos, pero la justicia en una democracia no la dicta ni la debe de dictar el presidente de la República, para eso existe un poder que debe de mantenerse autónomo y la procuración de justicia debe estar en manos de fiscales que también deben de ser autónomos. Es la única forma de acabar con la impunidad y la única forma en que exista verdadera justicia, no venganza, pero tampoco perdón de antemano y por una decisión unilateral.  

DIPUTADO DEL PAN

@jcromerohicks