Haz tu denuncia aquí

El camino que he recorrido

Conocí un sinfín de historias de personas dispuestas a salir adelante, que inspiraban a su comunidad

OPINIÓN

·
Durante los poco más de dos años en los que he podido servir a México a través de Sedesol, tuve la oportunidad de recorrer nuestro territorio y conocerlo de cerca, sin filtros ni montajes. Al visitar más de 300 municipios pertenecientes a 25 entidades federativas, conocí un sinfín de historias de personas dispuestas a salir adelante, que inspiraban a su comunidad y me conmovieron de manera muy especial. Al final, el aprendizaje más valioso que obtuve está en ellas: la política social no se ejecuta desde el escritorio, sino caminando en las localidades y escuchando a la gente. Por ejemplo, recuerdo cuando conocí, el año pasado a don Nicolás, un hombre de 96 años que visitaba todos los días el Comedor Comunitario en Ocozocoautla de Espinosa, Chiapas. “Hace 30 años no teníamos ni una clínica en el pueblo”, me compartió. “Ahora, ya recibo atención gratuita y ahí, en el consultorio, me dieron estos lentes”. Recuerdo esta historia de manera particular, porque me hizo notar cómo una persona puede atestiguar la disminución de las carencias en las últimas décadas, reflejándose en mejor calidad de vida para los grupos más vulnerables. Del mismo modo, hace unos meses visité una estancia infantil en Sinaloa y tuve el privilegio de conocer a Fer, una niña inspiradora que recitó frente a los que estábamos dando el recorrido. Ahí, en esos momentos, es cuando uno se da cuenta de la importancia de empoderar a las mujeres a través de programas que cuidan a los suyos y brindan la posibilidad de insertarse en el mercado laboral. Con una sonrisa que enamoraba, Fer me enseñó que el trabajo que hacemos en Sedesol vale la pena cuando le cambia la vida a miles de niñas y niños en toda la República. También recuerdo cuando sostuve un encuentro con beneficiarias y vocales del programa Prospera en Benito Juárez, Quintana Roo. Sin otro objetivo más que el de conocer sus inquietudes y necesidades, me senté a escucharlas toda una mañana, sin ningún otro funcionario de la Secretaría o de los gobiernos estatal y local. Cuando aquellas mujeres valientes, que se echaron el futuro de su familia al hombro, me platicaron que el programa era la esperanza que tenían sus hijos para poder estudiar y fabricarse un futuro, corroboré que el diálogo es el instrumento más útil que tenemos para forjar soluciones. Todas estas historias son momentos que comparto en este espacio con mucho respeto, porque me enseñaron que, cuando ves de cerca cómo duelen la pobreza y la marginación, lo más importante es estar ahí con la gente, trabajando para darle la vuelta a las carencias. Espero que mi camino pueda seguir adelante en esa dirección; el futuro de México, sin duda, depende de la empatía que tengamos con los demás. Por ello, espero poder seguir aportando mi granito de arena en la construcción de comunidades fuertes, con las herramientas que les permitan a las y los mexicanos tener mayor inclusión y prosperidad.  

JAVIER GARCÍA BEJOS

COLABORADOR

@JGARCIABEJOS