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Donar órganos: para salvar vidas, cambiar el modelo

Persiste en nuestro país una lista de espera de 22 mil 692 personas de acuerdo con datos del Registro Nacional de Trasplantes

OPINIÓN

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Uno de los asuntos más sensibles de salud pública, y al que no se le ha dado suficiente prioridad, es la donación de órganos y tejidos; este es un tema que puede ser de vida o muerte para muchos mexicanos, y ante el cual el Estado se encuentra en franca deuda con su población. Persiste en nuestro país una lista de espera de 22 mil 692 personas de acuerdo con los últimos datos del Registro Nacional de Trasplantes, la gran mayoría de ellos con la apremiante necesidad de un trasplante de riñón (67%), de córnea (30%), o de hígado (2%), principalmente. Según los especialistas, un donante puede llegar a salvar hasta ocho vidas, y los órganos y tejidos pueden provenir de donantes vivos o fallecidos, aunque algunos de éstos sólo son viables en casos de muerte encefálica. Desafortunadamente, la tasa de donaciones en México está muy por debajo de los países con mejores resultados e incluso del promedio latinoamericano, con apenas 4.5 por cada millón de habitantes, 11 veces menos que lo registrado en España, líder global, cuyo modelo ha sido replicado en muchos otros países que han logrado avanzar significativamente: el consentimiento presunto. Mediante este arquetipo, todos los mayores de edad son automáticamente considerados donadores al fallecer, a menos que en vida se haya manifestado expresamente una negativa. Esto es justo lo opuesto a lo que ocurre actualmente en nuestro país, ya que en la práctica hay que dejar constancia de la voluntad de donar llenando los formatos respectivos. Está demostrado que este cambio de modelo puede representar un incremento de hasta 56% en la tasa de donación, además de dar una segunda oportunidad a los enfermos, mayor calidad de vida, y generar grandes ahorros para el sistema de salud por concepto de las terapias empleadas en pacientes que no han recibido la oportunidad de ser trasplantados. Hace siete meses, el Congreso estuvo cerca de dar un paso fundamental y adoptar este nuevo paradigma. Fue aprobado por el Senado de la República, avalado en comisiones legislativas con algunos cambios en la Cámara de Diputados, pero se frenó antes de ser votado por el Pleno en San Lázaro por desacuerdos de último momento. Se ha dicho que no basta con aumentar la tasa de donaciones, que hay mucho por avanzar para contar con mayor infraestructura, más especialistas y equipos, así como las capacidades institucionales que permitan aprovechar un mayor universo de donadores. Es cierto. No obstante, en términos legislativos es perfectamente factible ir cambiando el modelo, fijando al mismo tiempo un plazo razonable y gradual de aplicación para dotar a las instituciones de todo lo que requieran y estén preparadas para efectuar muchos más procedimientos de este tipo. Por la salud de miles de mexicanos, que se terminen los pretextos, para que aparezcan las soluciones.  

JESU?S A?NGEL DUARTE TE?LLEZ INTERNACIONALISTA,

ESPECIALISTA EN FORMULACIO?N

DE POLI?TICAS PU?BLICAS @DUARTE_TELLEZ