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El sueño femenino no dura 100 años

La equidad salarial de las mujeres podría significar mayor poder adquisitivo para las familias

OPINIÓN

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Hoy inicio una colaboración quincenal en este diario, agradezco profundamente a El Heraldo de México por la oportunidad de compartir con ustedes, lectores, reflexiones y puntos de vista sobre distintos temas. La apertura en los medios es una fortaleza de nuestra democracia, mil gracias a Franco Carreño y Andrea Merlos por su disposición. Muchas cosas se pueden medir en 100 años. Para México, es la cantidad de tiempo en la que caben una dictadura, una revolución, dos guerras mundiales, la estabilización del país en una democracia moderna, la industrialización, el proteccionismo y la globalización. Cien años también es el tiempo promedio que nos tomará reducir las brechas de género, según el Foro Económico Mundial. Desde 2006, esta organización realiza una evaluación para medir el equilibrio de participación que tienen hombres y mujeres de 144 países en cuatro ámbitos principales: Economía y Fuerza Laboral, Participación en la Política, Salud y Bienestar, así como Educación. Los más recientes resultados de esta evaluación fueron publicados en 2017 y las cifras en México nos muestran un panorama terriblemente revelador. Nos indica, por un lado, que el porcentaje de hombres y mujeres que reciben formación académica, sobre todo en el nivel básico, es casi idéntico. También nos indica que hemos desarrollado leyes que garantizan espacios de participación y representación política. Por otro lado, tanto en salud como en participación laboral, hay una brecha que sigue creciendo. México ocupa el lugar 81 de 144 países evaluados a nivel general y en materia económica y de oportunidades, tenemos el nada honroso 124 lugar. Hoy no sólo hay 40% más de mujeres desempleadas que hombres, sino que las que sí lo están, perciben un salario casi 50% menor, aun realizando las mismas tareas. Más preocupante resulta ver que 6 de cada 10 mujeres trabajan sin recibir ningún tipo de remuneración económica. Siempre he definido a México como un claroscuro, es parte de nuestra esencia, pero hay contrastes que son más bien obstáculos: fantasmas que deben quedar de una vez por todas en nuestro pasado pero que nos siguen acosando cada cambio de siglo, de sexenio, de régimen, de partido. De todo. La equidad salarial de las mujeres podría significar mayor poder adquisitivo para las familias, por lo tanto, mayores oportunidades para su educación, vivienda y calidad de vida que por último se traduzcan en el Producto Interno Bruto (PIB)nacional. Un país que quiere desarrollar todo su potencial económico e industrial, uno más civilizado, es uno que otorga mayores oportunidades a sus mujeres. Incentivemos a las mexicanas en el estudio de ingenierías. Que se abran más lugares en los altos cargos ejecutivos dentro de las empresas. En espacios de representación popular en la política. Estamos listas, calificadas y preparadas.