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El costo de la improvisación

Por la iniciativa de los legisladores de MORENA para eliminar las comisiones bancarias los bancos perdieran en la BMV 82 mil millones de pesos. En un solo día se esfumó casi el monto de las comisiones cobradas en todo un año, que ronda 100 mil millones de pesos

OPINIÓN

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Una de las principales tareas de un gobierno (electo o en turno) es generar certidumbre en sus decisiones y acciones para cimentar la confianza necesaria para estimular la inversión y el crecimiento. El gobierno electo, que de facto ha adelantado sus funciones como gobierno en turno, se ha caracterizado por la improvisación. ¿Cuánto ha costado esta forma de decidir? La primera mala señal ha sido la decisión arbitraria de cancelar la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM). En sustitución, el presidente electo anunció que construirá una terminal remota del aeropuerto actual en Santa Lucía, idea que ha sido rechazada por los expertos nacionales y extranjeros en aeronáutica y que no cuenta ni siquiera con anteproyectos ejecutivos de impacto ambiental. El costo de esta pésima decisión caerá en los bolsillos de los contribuyentes, vía la afectación de las finanzas públicas. Y no estamos hablando de centavos, sino de 320 mil millones de pesos: 120 mil millones por la cancelación de la obra, más 200 mil millones por el incremento –en pesos– de la deuda externa, por el deterioro del tipo de cambio. Esto sin contar 360 mil millones por la caída de la Bolsa Mexicana de Valores. La improvisación de la terminal de Santa Lucía también se muestra al observar que ya desde el papel tiene sobrecostos. Antes de las elecciones el proyecto lo estimaban en 57 mil millones, hoy ya va en 70 mil millones y lo que falta. Segundo ejemplo: la iniciativa de los legisladores de Morena para eliminar las comisiones bancarias. Esta inopinada ocurrencia llevo a que los bancos perdieran en la Bolsa Mexicana de Valores 82 mil millones de pesos. En un sólo día perdieron casi el monto total de comisiones cobradas en todo un año, que ronda 100 mil millones de pesos. “¡No somos hordas salvajes!”, clamó el líder de Morena en el Senado cuando, regañado por AMLO, echó para atrás esta iniciativa. Sería cómico si no fuera trágico para el futuro de la economía, que ya comienza a sufrir el efecto de las expectativas negativas. Más improvisación: el Tren Maya, que pasó de costar 65 mil millones a 150 mil millones, por un aumento de la longitud de las vías imaginarias de AMLO. Este es otro “proyecto” que no cuenta con estudios ejecutivos, permisos ambientales, ni registro en la cartera de inversiones de la Secretaría de Hacienda. Aún así, el costo promedio por kilómetro pasó de 78 millones a 100 millones de pesos. Sin duda, es el tren imaginario más costoso del mundo. Finalmente, está el tema de las auditorías fiscales. Con el avance del SAT en materia de trámites digitales, hoy puede hacer auditorías electrónicas, puede generar esquemas de alerta para definir auditorías a contribuyentes sospechosos, etcétera. Cambiar esto por un sorteo de auditorías le costará al gobierno por que disminuirá su recaudación. No será extraño que se ocupen las auditorías con fines políticos. En el stand up comedy la improvisación se premia y se aplaude. En el gobierno, la improvisación cuesta y mucho. Lo indignante es que los costos no los paga el gobierno, porque no existe tal cosa como “el dinero del gobierno”. Existe el dinero de los contribuyentes. Con esos recursos, de todos, se pagará la improvisación de López Obrador y su gabinete.