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Jesús Valencia: Niños migrantes

La Administración Federal no supo cómo actuar una vez que tuvo en la frontera a esta caravana que ya suma 7 mil 400 personas

OPINIÓN

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En el éxodo de centroamericanos hacia Estados Unidos, el Estado mexicano debió tomarse más en serio el tema. La Administración Federal no supo cómo actuar una vez que tuvo en la frontera a esta caravana que ya suma 7 mil 400 personas. Lo grave es que ahí van niños y niñas, mujeres embarazadas y personas mayores. Las fotografías que circulan son muestra de lo que suele ser nuestro gobierno con los niños y niñas, sin importar de dónde vengan. En un acto desesperado, los migrantes rompieron el cerco y las autoridades emplearon la fuerza para frenarlos, llegando al uso de gas lacrimógeno. Lo que vimos el viernes pasado en nuestra frontera sur, fue una imagen que nos lastimó como país, dejando de lado la solidaridad que nos caracteriza. En las imágenes claramente se ve cómo menores de edad fueron víctimas de ese uso desmedido de la fuerza. Quedó claro que el gobierno saliente nunca entendió el tema de los derechos humanos. México estaba bajo el reflector internacional y falló. Una manera de haber llevado el tema era buscar reuniones previas con organismos internacionales para hacer un acompañamiento de la caravana, que en realidad es un éxodo hacia el norte porque en sus territorios hay pobreza, violencia y falta de oportunidades. En este tránsito, México debe procurar la integridad de los menores, en primer lugar. Ahora falta ver la manera como manejará la situación migratoria para todos aquellos que no logren llegar a la anhelada frontera de Estados Unidos. Una luz se asoma con la iniciativa de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, CDNH, y su par en la Ciudad de México, pues están proponiendo un puente humanitario, donde los estados del país deben sumarse. La Ciudad de México está haciendo un esfuerzo, se verá en el camino si tuvo resultado y marca la diferencia. Ojalá se logre a la brevedad un acompañamiento físico y se debe reconocer la solidaridad de grupos de mexicanos que salen a darles comida y ropa, sin importar el origen de quienes van caminando en este éxodo. Como en otras desgracias, a todos debe doler ver la situación compleja de niños y niñas, mujeres embarazadas, personas adultas mayores de la caravana. Ya presentan infecciones, enfermedades, muchas que pudieron prevenirse y curarse si se hubieran tomado medidas a tiempo. La caravana, que se encuentra actualmente en Chiapas y avanzará hacia el interior del país, no es más que un capítulo de esa estela de desgracia. Falta ver cómo son tratados al llegar a la frontera con Estados Unidos, y ver cómo se comporta el Estado ante esa situación. Cómo sea, ahí debemos tener como foco a los menores migrantes en nuetro territorio. Los más vulnerables del éxodo y los más afectados en fenómenos migratorios como éste.  

JESÚS VALENCIA GUZMÁN

COLABORADOR

@VALENCIA_GUZMAN