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No voy a participar en la consulta

La consulta por el Nuevo Aeropuerto está sesgada, es opaca y no garantiza condiciones mínimas de imparcialidad

OPINIÓN

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Mañana arranca la consulta sobre el Nuevo Aeropuerto y yo no voy a participar. No porque esté en contra de que se pregunte a los ciudadanos, sino porque, creo, éste es un tema que debería tener una columna vertebral técnica. Además, el ejercicio no cumple con los mínimos para garantizar representatividad y que de él emane la mejor decisión. Me parece un error que una decisión técnica, donde estará en juego la vida de millones de pasajeros y en la que se invertirían miles de millones de pesos que podrían beneficiar o perjudicar a millones de personas, recaiga en quienes no sabemos más allá de lo que escuchamos. No sé si Texcoco es el lugar óptimo, tampoco si el proyecto anterior en el mismo sitio, cancelado en 2002, era mejor. Ignoro si Santa Lucía puede operar de manera simultánea al actual AICM. Unos me dicen que sí, otros que no. Hay quien opina que es un error la modificación que se hizo en el trazo de pistas en Texcoco y que, al existir un lago al que llegan cientos de miles de patos cada año, a una distancia menor a 8 km, se potencia el riesgo para despegues y aterrizajes. Unos consideran a Texcoco solución para 70 años, otros, que ahí se antepusieron intereses comerciales e inmobiliarios. No soy experto y estoy lejos de serlo. No tengo nada que hacer opinando sobre aeronáutica civil, especies endémicas, impacto ambiental, ciclos migratorios de aves, hundimiento del subsuelo, materiales de construcción… tengo más preguntas que respuestas y en cada mesa que me ha tocado moderar sobre el tema, me surgen más cuestionamientos de los que resuelvo. Si a eso agregamos que la consulta pretende disfrazar de “opinión de los mexicanos” algo que, como ya se ha reconocido en el seno del equipo del Presidente electo, no es representativo, los incentivos para participar, en mi caso, son nulos. Veamos. Está fuera del marco legal, las boletas no tienen candados de seguridad, no hay metodología en la instalación de casillas, tampoco organizadores imparciales, ni mecanismos para transparentar el conteo de votos. Sabemos, eso sí, que será financiada por una de las partes interesadas. Aun participando el millón y medio de personas que desde el equipo de transición calculan podría hacerlo, representarían menos de 2% de los 90 millones inscritos en la lista nominal. Donde tendrían que prevalecer criterios técnicos y de especialistas, lo que manda es el interés de grupos políticos y económicos. Si algo tiene AMLO, el presidente más votado en la historia, es legitimidad para tomar decisiones, ¿cuál era la necesidad de enredarse así? Si en Texcoco hay corrupción, debe sancionarse y la obra replantearse. Si en Santa Lucía no hay viabilidad, incorporar la variable es irresponsable. La consulta está sesgada, es opaca y no garantiza imparcialidad. Luce mal calculada, peor ejecutada e innecesaria. Generó dolores de cabeza antes de suceder, y lo que falta… Off the record: ¿Y la encuesta que se haría paralela a la consulta?  

M.LOPEZSANMARTIN@GMAIL.COM

@MLOPEZSANMARTIN