Haz tu denuncia aquí

Marca del ángel

"TODAS las cosas que me pasaron en la vida y lamenté, me formaron; dieron fuerza Y ME hicieron lo que soY": BREES

OPINIÓN

·
Todo parecía controlado esa noche del 8 de octubre en el Monday Night Football. La familia Brees, al completo, esperando en las gradas. Todos en tensión: asistentes, jugadores, cámaras y autoridades. Un récord estaba cerca, aún había yardas por recorrer. Se arman las líneas en la yarda 38; el centro da el balón a Drew Brees, éste lanza un pase hacia la banda derecha rebasando por mucho el primero y diez. El receptor atrapa el balón y corre anotando un touchdown, que en cualquier día normal pasaría de largo sin pena ni gloria. El marcador llega a 26 para Nuevo Orleans, pero, nadie repara en eso; la gente en el estadio está eufórica. Una de las marcas históricas más importantes del futbol americano acaba de romperse: 71 mil 968 yardas acumuladas para Brees como pasador. Seguramente esa noche contrasta con otra mucho más importante en la vida de ese jugador, que ahora es abrazado por su familia y amigos. Aquella, dramática, del 2005 cuando aún estaba con los Cargadores de San Diego, donde sufrió una lesión que le destrozaría el hombro y que lo obligó a un retiro temporal. Andrew Christopher Brees nació el 15 de enero de 1979. Tiene una marca en la mejilla derecha de nacimiento que, cuando pequeño, le trajo problemas con otros niños por ser diferente. Su madre le dijo que un ángel lo había señalado. Cuando creció, su físico no fue una gran ventaja. En el 2001, su año debut, varios equipos desecharon sus estadísticas porque medía sólo 1.83, y un quarterback necesita ser alto para tener una visión más completa del campo. Su inicio fue lento en San Diego y cuando en 2004 el equipo contrató a Philip Rivers para remplazarlo como titular definitivo, Drew reaccionó teniendo su mejor temporada hasta la fecha. Sin embargo, la lesión del año siguiente parecía el fin. Brees dejó al equipo sin saber qué le esperaba y se mudó a Nueva Orleans en 2006. El tiempo puso las cosas en su lugar y el niño marcado por el ángel llegó a los Santos, que apenas en los noventa habían jugado una postemporada, y a una ciudad herida después del Huracán Katrina en 2005. Ha jugado ahí 13 de sus 18 temporadas como profesional. Ha llevado seis veces a su equipo a los playoffs (2006, 2009, 2010, 2011, 2013 y 2017) y bajo su mando, obtuvo por primera vez para esa franquicia el trofeo Vince Lombardi en el Superbowl XLIV, siendo nombrado Jugador Más Valioso. Ha roto marcas, llenando de orgullo a su equipo, se ha convertido en una insignia, que le aseguró ya un lugar en el Salón de la Fama. Ha convertido rivales en amigos e inspirado gente, y hasta ha escrito un libro sobre el cómo sacar lo mejor en la adversidad. A sus casi 40 años se esperan aún muchas cosas de él. Puede seguir rompiendo marcas y no se ve para cuándo planee su retiro. Especular es ocioso, pero, con Brees, tenemos la certeza de encontrarnos ante una leyenda viva del fútbol americano. Disfrutémosla.