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Jonah Hill y el nuevo modelo de soundtracks

OPINIÓN

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Con una herramienta como Spotify ahora, crear y dar a conocer la banda sonora de una película es lo más sencillo y barato del mundo; además de que no necesitas tener la firma de alguna disquera transnacional para que sea distribuida. Justo así lo experimentó el actor norteamericano Jonah Hill con Mid90’s, su primera película como escritor, director y productor y la cual se estrenará el próximo 26 de octubre a lo largo de todo Estados Unidos.

A24, la casa productora independiente que alberga la cinta del hombre que creció con música de Cypress Hill, Beastie Boys, Pixies y The Misfits, liberó el soundtrack mediante una playlist que, en realidad, también estuvo “curada” por el propio actor. Nirvana, Bad Brains, Wu-Tang Clan, Tweedy, The Black Keys, Arcade Fire, y Lil Baby son algunos de los exponentes que nutren este compilado de 15 canciones, que da un muy buen adelanto de la historia y más adelante la irán nutriendo con más canciones.

Jonah, además de dirigir y escribir la historia de la película, también la hizo de supervisor musical, pues no quería que se le fuera un solo detalle. El actor declaró a la revista Vogue, en Estados Unidos, que cada una de las escenas estuvo planeada sobre de una canción en específico. Hill es un tremendo consumidor de rock, rap y hip hop.

Para obtener los derechos sobre de los temas, el actor escribió una carta a los autores para contarles del proyecto y obtener su “bendición”. Y fue así como el inglés Morrissey le contestó el mensaje a Hill. El coprotagonista de El Lobo de Wallstreet dijo que no podría creer que Moz le comentó: “Claro, adelante. Ya no puedo esperar más para ver tu cinta”.

Opinar del trabajo de Jonah Hill me es complicado, pues desde hace muchos años (Superbad 2007) soy un gran seguidor de su humor ácido y negro, de su impresionante cinismo y de su fuerte afición por el skateboarding y la música de los Beastie Boys. Aunque en un principio la crítica especializada lo encasilló como el “chico relleno chistoso” que solo habría películas de adolescentes grotescos y vulgares, con el paso del tiempo, Hill demostró que su talento daba para mucho más; y eso, Martin Scorsese lo comprobó.

   

Esta no es la primera vez que el actor de California hace notoria su debilidad por el skateboarding. En 2016 realizó un anuncio para la tienda especializada en patinadores llamada Palace, la cual realizó una colaboración con la marca de sneakers Reebook. En la pieza (filmada con un croma muy extraño), el histrión suelta una serie de diálogos casi incongruentes pero muy divertidos.

Visto desde un punto práctico, Hill y sus amigos productores lograron una gran movida, pues cada una de las canciones en la lista, ya estaban previamente colocadas en la plataforma de streaming (y no requirieron licencias adicionales). Hill considera que este es el futuro de las bandas sonoras, pues esta es la forma en la que consumimos y compartimos música en la actualidad. Y tiene mucha razón, pues resulta sumamente emocionante pensar que en el futuro las mismas canciones de hace 50 o 60 años se tendrán que acoplar a los nuevos formatos que vayan surgiendo en el futuro.

En cuanto al plano comercial, Jonah y los inversionistas de la producción en realidad no se pierden de nada; Eli Bush, uno de los productores le dijo a The Wall Street Journal que el valor comercial de una banda sonora ya es relativo y que su verdadero negocio es vender entradas para que vean la película (esto también habría que preguntárselo a los cines tradicionales que luchas contra Internet).

A México la cinta llegará hasta noviembre de este año (esperemos) y esto en realidad resulta un “tormento”, pues algunos esperamos con ansia la pieza, para ver cómo fue el tratamiento que Hill le dio a la escena skate de los años 90, para conocer a los personajes de Lucas Hedges y Sunny Suljic (protagonistas de la historia) y, sobre todo, para checar cómo es que Jonah logró ensamblar las imágenes y la música.

AQUÍ ESTÁ LA PLAYLIST QUE EN REALIDAD ES UNA BANDA SONORA:     Por Julián Téllez