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Sobreinformados

Postear cualquier burrada, la cosa es no dejar de subir a las redes “algo”

OPINIÓN

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Vean a los usuarios de las redes sociales, veámonos a nosotros mismos, paseando el dedito por la pantalla del celular a gran velocidad, medio leyendo las notas supuestamente informativas, mirando los memes, ojeando opiniones. Intentar combatir el aburrimiento, nada más. Como zombis, como robots. Parece que el fracaso de los medios digitales está en postear pocas cosas, el éxito radica en subir a las redes la mayor cantidad de notas posible, no importa si son importantes o no, la cosa es estar presentes, sin tregua alguna. Leer el encabezado, pocas palabras y a lo siguiente, no detenerse a reflexionar nada, porque ya hay otro posteo, y otro, y otro. No es que esté mal, así es, hay que entenderlo, y abrazar los cambios, adecuarse a ellos. Decir mucho en pocas palabras, buscar imágenes llamativas para capturar un poco de atención en redes sociales, todo un reto. Pero, ojo, no todos quieren lo mismo, quizás la nuevas generaciones sí… pero hay muchos que siguen disfrutando de leer detenidamente, de reflexionar sin prisas. Así como existen los que todavía disfrutan de comprar un disco y sentarse a escucharlo de principio a fin, o quienes gustan de utilizar cámara fotográficas réflex, los hay quienes gustan de leer columnas de opinión. A ellos no hay que olvidarlos, aunque parece que son una “especie” en extinción. El periodismo deportivo debe de ser para la gente, no para los periodistas, se tienen que entender sus demandas, lo que pide. Pero definitivamente no se puede olvidar a las minorías lectoras. Ojalá y los que escriben bien lo sigan haciendo, y no sucumban ante la tentación de únicamente escribir pocas palabras en redes sociales. Sí, que participen en ellas, pero que no olviden su esencia narrativa, que no priven a los lectores de sus textos. Un tema a considerar es el dinero, el billete que actualmente puedes ganar en redes sociales, supera al que comúnmente se gana con el periodismo tradicional. Sobre todo se pagan las selfies, los comentarios breves, las invitaciones a retos, etc. De ahí que muchos se hayan decidido por definitivamente dedicarse a ser “periodistas minimalistas”. Los sucesos deportivos cobran menos importancia en estos tiempos, todo pasa con mucha mayor velocidad, el impacto de la información se pierde rápidamente. Estamos “sobreinformados”, el bombardeo sin pausas de notas, rumores, resultados, pronósticos, estadísticas, etc., hace que en verdad ya nada sea relevante. Todo es pasajero e intrascendente. Son tiempos de cantidad, no de calidad. Lo penoso de esta “sobreinformación” es que hemos perdido la capacidad de disfrutar, de encontrarle placer y sentido a la información deportiva, es una gula noticiosa que nos ahoga, y que en el fondo no nos permite entender ni qué diablos está pasando. Ya ni siquiera un partido de futbol podemos sentarnos a ver sin tener que estar deslizando el dedo por la pantalla del móvil, medio leyendo tontería y media inútil e innecesaria, todo por satisfacer un absurdo deseo de estar informados de temas que no nos aportan nada.

Por PONCHO VERA

@PONCHOVPOF