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El Bronco, un fiasco

Los neoleoneses, que no son un pueblo fácil de satisfacer, hoy están decepcionados

OPINIÓN

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Así llegó Jaime Rodríguez Calderón, alias El Bronco, a la mitad de su periodo como gobernador de Nuevo León. El dato es demoledor: ha perdido más del 60 por ciento en popularidad que lo convirtió en el primer gobernador independiente -el término correcto es sin partido- de Nuevo León. Por primera vez en la actual legislatura del estado, hubo unanimidad. Los diputados del PRI, PAN, Morena y Movimiento Ciudadano criticaron los malos resultados, los retrocesos y la frivolidad de El Bronco. De entrada, todos se preguntaban qué iba a informar. Recordemos que desde mediados de 2017 se dedicó a fabricar, que no construir, su candidatura presidencial independiente. Luego de que el Tribunal Electoral le regaló la candidatura, a pesar de las probadas trampas y delitos electorales que cometió, se concentró en su fallida campaña. Tras el ridículo en las urnas vino el reconocimiento del resultado, la operación cicatriz y la defensa legal por las investigaciones de la PGR, el SAT y las multas del Tribunal Electoral. La pregunta es ¿a qué hora se dedicó a trabajar por Nuevo León? Jaime Rodríguez Calderón ha sido un gobernador incapaz. Incapaz de evitar contener la violencia; incapaz de evitar el alza de los feminicidios, de los homicidios dolosos; incapaz de mantener bajo control los penales del estado; incapaz de probar y castigar la corrupción en el gobierno de su antecesor; incapaz de ordenar y mejorar el transporte público; incapaz de recuperar la grandeza de Nuevo León, como le dijo el diputado Luis Donaldo Colosio Riojas. Los neoleoneses, que no son un pueblo fácil de satisfacer y acostumbrados a altos estándares, hoy están decepcionados. Se sienten utilizados por un ex priista que sólo ambicionaba el poder y que llegó a la gubernatura pensando en ser Presidente de la República. En el Congreso le pidieron que no desperdicie la oportunidad de reivindicarse ante la raza. Que recupere el tiempo perdido y aproveche los restantes tres años para hacer lo que no ha hecho. Que trabaje por los jóvenes, que facilite las inversiones, garantice la seguridad de la gente y les dé infraestructura y servicios. Tal vez así pueda dejar el cargo sin el estigma de haber sido un fiasco y el peor gobernador de Nuevo León en muchas décadas. La pregunta es si el señor Rodríguez Calderón tendrá la inteligencia y la habilidad para salvarse de la condena pública. BON APPÉTIT: Ya están abiertas las apuestas para definir al próximo presidente del PRI nacional. Para comenzar por el principio, habrá que definir el perfil de quien pretenda encabezar el rescate del tricolor. Haiga sido como haiga sido son alrededor de 10 millones de votos nada despreciables. Algunos dicen que se busca un perfil joven y cercano a la militancia.  

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