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Canonizaciones en tiempos de transformación

Romero es la primera persona centroamericana y salvadoreña en ser canonizada por la Iglesia

OPINIÓN

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Las canonizaciones del domingo 15 de octubre de 2018 en la sede del Vaticano en Roma ocuparán un lugar especial en la historia social universal, una vez que los nombres de las personas reconocidas fueron inscritos en el Elenco de los Santos de la Iglesia romana. En esta ocasión se honró a siete personas que habían destacado por su acción ante las desigualdades y la pobreza épocas de transformaciones políticas y sociales. El arzobispo Óscar Arnulfo Romero (El Salvador), las religiosas Nazaria Ignacia March Mesa (España-Bolivia), y Caterina Kasper (Alemania), el papa Paulo VI, los sacerdotes Vincenzo Romano y Francesco Spinelly y el laico Nunzio Sulprizio (Italia), realizaron su labor en períodos de intenso debate al interior de su iglesia y crisis en momentos importantes de cambio mundial. Las imágenes de la celebración en la que participaron de manera presencial más de 60 mil personas fueron divulgadas por medios globales, con una proyección digital en varias lenguas que enlazó a los presentes en Roma con el resto de los lugares se reconoce la labor de quienes fueron celebrados. Ese domingo, Romero se convirtió en la primera persona centroamericana y salvadoreña en ser canonizada por la Iglesia católica. Muerto a manos de fuerzas paramilitares en la capilla del Hospitalito cuando oficiaba la misa el 24 de marzo de 1980 y después de pronunciarse por el fin de la represión. A partir de 2010, la ONU designó el 24 de marzo como el Día Internacional del Derecho a la Verdad. Antes, ha había sido honrado por otras denominaciones cristianas e incluido por la comunidad anglicana en su santoral. En la abadía de Westminster, en Londres, una estatua lo representa entre los 10 mártires del siglo XX. En su momento, Ignacio Ellacuría, jesuita quien también fuera asesinado por su labor junto con miembros de su comunidad en 1989, escribió que era "difícil hablar de Romero sin verse forzado a hablar del pueblo". Antes de ambos sacerdotes, habían sido muertos de forma violenta el párroco jesuita Rutilio Grande junto con otros dos salvadoreños en la población de Aguilares el 12 de marzo de 1977, cuyo proceso de beatificación fue iniciado en 2015. La capacidad de comunicación del arzobispo Romero se destacó por dar a conocer a través de los medios de comunicación de la Arquidiócesis y las misas dominicales, por la radio. En su habitación en la sede del hospital donde vivía, utilizaba diariamente la máquina de escribir y la grabadora como herramientas para su labor, además de la cámara de fotografía, con la que retrató su labor y reflejó una mirada que está disponible hoy en las redes digitales. La canonización de estos 7 santos por parte de la Iglesia católica en una época en que se reconoce la profunda desigualdad social que prevalece en el mundo, envía un mensaje de preocupación y compromiso expreso de la alta jerarquía de la Iglesia, coincidente con el llamado ecuménico que todos los años se escucha en el ámbito de la ONU y en lugares en donde esas iglesias están presentes.

*Catedrática universitaria