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Europa reabre su juego con Asia

OPINIÓN

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Esta semana, la capital de la Unión Europea, Bruselas, se convierte en el punto de confluencia de los jefes de Estado y gobiernos de los 51 países de Europa y Asia, que representan conjuntamente 60% de población global, 65% del PIB mundial, 55% del comercio internacional y 75% de turismo. El 18 y 19 de octubre, la Unión Europea (UE) dará la bienvenida y se sentará con China, Corea del Sur, India, Indonesia, Japón, Malasia, Rusia y Australia, por mencionar solamente algunos, para dialogar sobre el comercio internacional e inversiones, cambio climático, seguridad y conectividad. Si no fuera por el presidente Donald Trump, la tradicional Reunión Asia– Europa (Asem) que se celebra cada dos años desde 1996, quizás pasaría desapercibida. Pero esta vez es diferente, pues ha emergido la expectativa de que la cumbre euroasiática se convertirá en una manifestación más del descontento que en muchos países del mundo ha generado el comportamiento internacional de la Unión Americana (EU). La reunión entre los líderes de los dos continentes es una oportunidad para la Unión Europea para: 1) demostrar que sigue siendo un jugador importante en el sistema internacional (a pesar del Brexit y otras crisis); 2) marcar su interés económico por el continente asiático, firmando un tratado de libre comercio con Singapur que se sumará a los acuerdos del mismo tipo con Corea del Sur y Japón, 3) tantear las posiciones de los demás países frente a la guerra comercial entre EU y China y, quizás, 4) encontrar algunos aliados para su propia batalla por el libre comercio. ¿Qué impacto tendrá este acercamiento euroasiático para la relación transatlántica? Es muy probable que la Unión Europea permanecerá fiel a su aliado estadounidense a pesar de las impertinencias del presidente de EU. Al fin y al cabo, EU sigue siendo el mejor garante de la seguridad europea y su primer socio comercial, mientras que China constituye un riesgo importante también para la economía europea. En este marco es muy reveladora la propuesta de reformar la Organización Mundial de Comercio que la UE, Japón y EU plantean presentar conjuntamente en las próximas semanas y que se inscribe en la lógica de cultivar una buena relación transatlántica. Por otra parte, no cabe duda de que las tensiones que han crecido en los ámbitos de comercio internacional, seguridad y gobernanza global desde la llegada al poder del actual presidente estadounidense han empujado a los europeos a ser más pragmáticos y a buscar alianzas en los círculos menos tradicionales. La cumbre Asia–Europa nos enseña que en el mundo lleno de incertidumbres, también los europeos optan por la diversificación y no se confían tanto en sus socios tradicionales. La receta que se aplica aquí –y que podría recomendarse también para los países como México– es jugar en varias canchas y con varias barajas para reforzar sus capacidades negociadoras frente al más poderoso.   BEATA WOJNA PROFESORA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL ITESM @BEATAWOJNA