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El fin del noviazgo con la CNTE

OPINIÓN

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Desde hace un par de semanas, la novela mediática de la “ruptura” de Andrés Manuel López Obrador con la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, ha servido más para echar fuego sobre las especulaciones de qué tantas fuerzas ha perdido el presidente electo –aún antes de llegar al poder– que para poner en claro qué pasará con la reforma educativa. Mientras AMLO mantiene firme el concepto de que no permitirá más abusos contra los maestros y –al mismo tiempo– les pide “a cambio” que sí se presenten a trabajar, que sí den clases de lunes a viernes, que sí cumplan con su trabajo y no le hagan pagar a los estudiantes los costos de los desacuerdos políticos, personales alrededor de López Obrador matizan las expresiones. No es lo mismo repensar la reforma que cancelar la reforma. Y quizá, sea precisamente ahí donde nacen y crecen las diferencias entre AMLO y el magisterio. Pero, también es cierto, que los maestros, o al menos los huelguistas, están presionando más de la cuenta, quieren acuerdos firmados incluso antes de que Andrés llegue a la presidencia, muy al estilo de cómo se han manejado en el pasado. Y algo es claro, no pueden pedirle a quien ha prometido cambios, que se comporte como todos los demás. ¿Es este el fin del noviazgo entre AMLO y los maestros? Andrés Manuel López Obrador retó a la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) a poner a consulta si los maestros quieren que su nómina deje de ser controlada por el gobierno federal. Quizá, como ha demostrado hasta el momento, casi siempre  AMLO tiene un haz político bajo la manga. ¿Será que sabe más él de las internas de la coordinadora que los propios dirigentes de la agrupación? O, simplemente, no está dispuesto a entregar el control de la nómina a un sindicato. Asunto que será aplaudido por muchos fuera de las huestes de los maestros. En un mitin en Mérida, Yucatán, AMLO le mostró los dientes  a los maestros disidentes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE): son  "radicales de izquierda" y no dudó en advertirles que no rebasarán a su Gobierno. Y no parece importarle que los maestros disidentes digan que los foros organizados por el gobierno entrante sean una simulación elitista. ¿Qué piden? Un término concreto: no les alcanza con que la reforma sea aplicada o no, con que se flexibilicen sus criterios. Lo que quieres es la abrogación, es decir, que legalmente deje de existir. “Varios actores políticos de AMLO no están hablando el mismo lenguaje, algunos solamente refieren la derogación, otros una implementación estética de la reforma y, en esta parte, nosotros sí exigimos el diálogo y vemos que se nos ha enviado un mensaje de radicalismo –dijo apenas ayer Wilbert Santiago, vocero de la sección 22 de la CNTE– Nosotros no somos radicales, nosotros exigimos el derecho al diálogo y esa es la manifestación política de la CNTE". Pero… como todos sabemos, eso es un paso que no sucederá de la noche a la mañana. Así de sencillo.  

asidesencillo@yahoo.com

@gabrielbauducco