Haz tu denuncia aquí

El 68 y su legado

todavía Es muy romántico recordar que hace 50 años, nuestro país fue sede de los Juegos olímpicos

OPINIÓN

·
Este evento deportivo fue importante, que vale la pena recordar: la participación de las mujeres, controles antidopaje, los únicos donde hubo una olimpiada cultural, y transmitió en vivo y a colores a casi todo el mundo. Sigo pensando que también los Juegos Olímpicos, por la presión de exhibir a México ante el mundo como un país moderno y pujante, fueron el elemento disparador de la matanza de Tlatelolco. En la cabeza de Gustavo Díaz Ordaz lo urgente era acallar las protestas para que la gran fiesta deportiva no se viera empañada. Ya también es sabido que los Juegos Olímpicos de México 68 nos dejaron una deuda eterna a los mexicanos, la famosa tenencia. Y por si no lo sabe, los Olímpicos son una fiesta privada del Comité Olímpico Internacional (COI) que le cede a una ciudad y en la que se involucra la economía del país entero. Es decir, el COI no pone un dólar, pero sí muchas exigencias a los gobiernos para que todo salga a pedir de boca. El COI se encarga de comercializar el evento, vende los derechos de televisión, y se dedica a hacer sonar su caja registradora a costillas de los países. La endeble economía de Grecia colapsó después de Atenas 2004. Brasil comprometió sus recursos para el Mundial de 2014 y los Juegos de Río 2016; la crisis económica reventó los gobiernos de Lula da Silva y de Dilma Rousseff. ¿Ustedes creen que al COI le preocupó Tlatelolco? A este organismo internacional que pregona valores universales, la paz mundial, la hermandad entre naciones y un largo etcétera, lo que le importa es que su evento luzca y, claro, que sus arcas estén atiborradas de dinero. Qué bueno que, al menos, los Juegos Olímpicos nos dejaron unas instalaciones deportivas que hoy siguen teniendo una vida útil y que la mayoría son para los ciudadanos de a pie. En esta época de privatización de instalaciones públicas, que la Alberca Olímpica, la Sala de Armas y la Pista de Remo y Canotaje sean para el goce del pueblo es una buena noticias. Qué bueno que la UNAM preserva el estadio Olímpico. El velódromo sí es una desgracia lo mismo que el Palacio de los Deportes. A lo largo de Periférico Sur están las esculturas de la Ruta de la Amistad que han sido una y otra vez restauradas. La Villa Olímpica es una unidad habitacional que le da hogar a cientos de familias de la CDMX. Pero, créame que alivia saber que México está muy lejos de volver a ser sede de unos Juegos Olímpicos. Sólo las economías de China o Inglaterra son capaces de hacerlo sin un sufrimiento financiero. Diacrítico. Que quede entonces el recuerdo de nuestros nueve medallistas en México 68, de que no se permitió a Sudáfrica, en plena época del apartheid participara, de las hazañas como el salto de altura hacia atrás de Dick Fosbury y la defensa de los derechos civiles de los afroamericanos que hicieron Tommie Smith y John Carlos. La imagen del puño en alto con un guante negro siempre será el recuerdo más emblemático de aquellos Juegos Olímpicos. CAMACHODEPORTES@GMAIL.COM