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Salivando el linchamiento

Lanzar al inculpado miles de piedras desde la comodidad de nuestro smartphone es una acción que se tolera

OPINIÓN

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Tres sucesos despertaron de nueva cuenta el odio virtual en la sociedad mexicana y su insaciable sed de venganza. Primero, el episodio del chat del Sen. Ismael G. Cabeza de Vaca; segundo, la sentencia de 9 años al exgobernador Javier Duarte; y tercero, la breve determinación de que el Partido Encuentro Social coordinaría la Comisión de Cultura en la Cámara de Diputados. Todo incendió redes sociales y espacios de opinión. En los tres casos es posible detectar la salivación colectiva para condenar en juicios sumarios virtuales a los implicados. En el caso del Senador García Cabeza de Vaca hubo una expresión inmediata de disculpa de su parte (ratificada luego en persona); mientras que en el de Javier Duarte, él mismo se había declarado culpable de los cargos, como estrategia para obtener una pena acortada. De poco les sirvió. La sociedad quería sangre, y las redes sociales se convirtieron en la guillotina implacable para condenarles. ¿De qué sirven las sentencias en el Poder Judicial con todo y el nuevo sistema de justicia penal acusatorio; y de qué las disculpas públicamente expresadas?; ¿de qué los ajustes en el Congreso derivados de la presión social, como en el caso PES-Morena-Sergio Mayer para la Comisión de Cultura si nada de eso nos satisface? Muchos intelectuales y opinadores se horrorizan por los linchamientos con palos y fuego que ocurren en Puebla o Hidalgo, pero se suman gustosos al apedreo virtual colectivo cuando algo les parece indigno, violatorio de la ley o moralmente inaceptable. Toda persona que comete un delito o viola las leyes olas normas de respeto y buena conducta en nuestra sociedad merece un castigo que repare o equilibre en buena medida el daño perpetrado. Pero no más. Lanzar al inculpado miles de piedras desde la comodidad de nuestro smartphone es una acción que se tolera y es costumbre, minusvalorando a los órganos responsables de la administración de justicia. ¿Por qué queremos que el presidente electo Andrés Manuel López Obrador respete las instituciones si nosotros mismos nos erigimos sobre ellas y juzgamos inmisericordes a quienes cometieron delitos o fallaron? ¿Queremos un México con justicia o uno con millones de jueces? Si deseamos lo primero, trabajemos en perfeccionar al Poder Judicial y respetémoslo. Pero si queremos lo segundo, pues entonces al diablo con las instituciones; al fin y al cabo una pantalla de siete pulgadas es suficiente para sumarnos al linchamiento. EMPRESAS “GLOBAL COMPACT LEAD” La semana pasada la ONU puso el sello más distinguido a un reducido número de empresas globales que alinean a la perfección sus estrategias con los Objetivos para el Desarrollo Sustentable. Les llamó “Lead Companies”. Entre ellas están Nestlé, L’Oreal, BASF, Unilever y Pernod Ricard. No hubo empresas mexicanas en el grupo.   MOTACARLOS100@GMAIL.COM @SOYCARLOSMOTA