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'Tengo buen sueño”, dice Díaz de León

OPINIÓN

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En estos días Alejandro Díaz de León no quiere hablar de catarritos, dice que de qué le serviría entonces comer tanta mandarina en estos tiempos de frío. El gobernador del Banco de México responde así cuando le preguntamos por Agustín Carstens y sus frases célebres, sus metáforas económicas. Luce muy serio, pero la verdad es que sonríe mucho y no es altanero, aunque su interlocutor le pregunte tonterías, responde con sonrisas y alguna ocurrencia que suaviza la charla. “Yo creo que muchas veces, más que una seriedad, que refleja el carácter, yo creo que es más bien es la intención de ser preciso con la comunicación”, dice cuando le cuestionamos por qué no nos sigue el juego a los reporteros, como lo hacía su antecesor y mentor. “Yo creo que muchas veces puede haber analogías que, si bien pueden ser útiles para ilustrar una cuestión en particular, pues después pueden, ya sea cuando el tiempo pasa o el contexto cambia, a veces no necesariamente pueden haber sido pues la mejor manera de caracterizar alguna circunstancia”. Vuelve a ponerse serio, luego de su explicación seria. “Es un poco más, no por no querer analogías que podrían ser útiles, sino por tratar de no querer reducir un problema complejo a una cuestión relativamente sencilla y que después la realidad, que es muy compleja, pues haga parecer que esa analogía no fue muy afortunada. Yo creo que el gobernador Carstens las utilizaba, eran parte de su estrategia de comunicación y pues yo creo que cada quien tiene su propio estilo”. Le recordamos que hace unos años, en un foro de la revista Forbes, cuando le preguntaron a Carstens qué era lo que le quitaba el sueño, dijo que los perros de su vecino. Le preguntamos lo mismo a él: “No hay algo que nos quite el sueño, hay muchas cosas que nos ocupan, que nos ocupan a estar pensando y a estar viendo cómo podemos contribuir, estamos enfrentando un entorno externo complejo, lleno de retos, yo creo que lo que nos ocupa es saber cómo podemos contribuir de la mejor manera a que el ajuste de nuestra economía sea lo más ordenado posible. Yo creo que hablar de quitar o no el sueño… la verdad es que tengo buen sueño y a veces hasta ronco. Así que yo no lo pondría en esos términos”. Dice que el mandato del Banco de México es muy claro, apunta hacia tener una inflación baja y estable. En ese esfuerzo es muy claro que el último año fue de retos. La inflación ha repuntado de manera considerable. Primero hacia el mes de agosto. Descendió, pero en la última lectura de noviembre volvió a repuntar, como respuesta a algunos choques adicionales, especialmente en el gas LP, y algunas frutas y verduras. “Lo que más nos ocupa hoy en día es que la inflación tenga una trayectoria descendente y retome los niveles cercanos a la meta lo antes posible. Esa diría que es la mayor preocupación”.