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China y el nuevo orden global

OPINIÓN

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El pasado 11 de enero se llevó a cabo el diálogo organizado por el Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (Comexi) denominado China and the new global order (China y el nuevo orden global). El evento vino muy bien, sobre todo por la actual coyuntura internacional de México y los cambios en el contexto de la nueva configuración del poder global. Si bien no es común encontrar en México eventos de esta naturaleza por la diversidad y trayectoria de los ponentes invitados, los resultados de las tres mesas: La iniciativa del cinturón y camino: Xi Jinping en la nueva estrategia global; el conocimiento anticipado de la economía de China y las perspectivas de la relación entre México y China, fueron limitados. Pese a esto, cabe resaltar la destacada participación de Mikko Houtari, del Programa de Relaciones Internacionales del Instituto Mercator de China, en Alemania, quien asumió una actitud crítica y sensata sobre los mitos y realidades del crecimiento económico de China. Lejos de sumarse al asombro del crecimiento económico de alrededor del 6.5% anual de muchos analistas o especialistas en China, dejó claro su visión crítica de los retos que enfrenta el gobierno chino: corrupción, desarrollo económico integral en todas las regiones del país, credibilidad en las cifras oficiales y el control de los 55 grupos étnicos que componen el país. El resto de los participantes repetían información y datos que ya existen o se encuentran disponibles en la red. Poco o nada aportan al estado del arte de los estudios de China o de su impacto en el mundo. En el caso de México, a pesar de que había varios estudiosos o interesados en la relación bilateral entre China y México, tampoco se dio un debate a la altura de su conocimiento. A excepción de un especialista de la UNAM, el Dr. Enrique Dussel, quien enumeró una serie de puntos (7) que explican la relación chino-mexicana y el porqué de su fracaso, lo más innovador que escuché fue la propuesta de dividir la relación en temas estratégicos con el fin de evitar las generalidades. Como se acostumbra en este tipo de eventos, hubo mucho diagnóstico y poca acción. Quizá por eso el especialista chino Zhimin Yang, de la Academia China de Ciencias Sociales, se limitó a invitar a la audiencia a conocer su país con almuerzo y automóvil incluido. La traducción o mensaje de esto, conociendo a los chinos, fue que "primero estudien y conózcanos y luego hablamos". Es factible que tenga razón. De nada sirve la idea de pensar que China puede ser el plan alternativo para México en caso de que el Tratado de Libre Comercio de Norteamérica (TLCAN) fracase, si no sabemos qué hacer con ellos. Lo peor del caso en todo esto, es que se ha desperdiciado en los últimos años el capital político acumulado por el diálogo del alto nivel que caracteriza la relación bilateral. Esperemos que la nueva agenda bilateral entre los dos países sea pensada, planificada y ejecutada de manera seria gane quien gane las elecciones en México, de lo contrario, seguiremos quejándonos de la falta de avances en la relación bilateral con el gigante asiático. * Analista internacionalista