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Policía encuentra casualmente al más buscado de Morelos

OPINIÓN

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Pasadas las tres de la tarde de ayer, Miguel Ángel Marín, coordinador de la Policía de Investigación Criminal de Morelos, entró a comer al restaurante Iruña de Cuernavaca. Se dirigió al sanitario, se lavó las manos y después de sentarse en su mesa pudo ver en el fondo y tomando cerveza oscura al más buscado de la justicia del estado. Jesús Alejandro Vera Jiménez, ex rector de la Universidad Autónoma de Morelos, departía muy quitado de la pena con cuatro personas. Es acusado de enriquecimiento ilícito por más de 600 millones de pesos y de ser parte del eslabón de la Estafa Maestra, estrategia para desviar recursos federales mediante empresas fantasmas desde universidades del país. Para evitar ser visto, Marín salió presuroso del comedero y se comunicó con el fiscal anticorrupción Juan Salazar Nuñez, quien después revelaría por teléfono todos los detalles del supuesto encuentro fortuito. Lo que sigue, sin embargo, fue captado en video. Marín se acerca a la mesa de Vera, quien cruza los brazos y traga saliva. “Esta es una orden de aprehensión, girada por un juez. ¡Sería tan amable señor, de pararse!”, ordena Marín. Vera infla las mejillas y saca aire, pero lo ignora. Voltea hacía los lados como con intenciones de quien busca huir, pero hombres armados lo rodean. El fiscal Nuñez extiende una carpeta que lleva en la mano y lee parte de la orden del juez. Vera emite una burla nerviosa y mueve la cabeza. Es la actitud de un hombre perdido. Pasa más de minuto y medio. Le tocan los hombros para que se levante. Le mueven la silla y la giran. Vera, el rector gallardo que debatía fuerte con el gobernador Graco y contra quien promovió las más grandes movilizaciones en Morelos para derrocarlo, parece tragarse el llanto petrificado. “¡Doctor, por favor!”. Su esposa también es buscada por enriquecimiento, pero esa tarde no está con él. Sobre la mesa hay tres botellas de cerveza oscura, una copa vacía y hojas tamaño oficio doblas a la mitad de forma vertical. De pronto rompe la mudez prolongada y toma las hojas. “Estos son los amparos que traigo, ocho amparos aquí y me sales con otro tema”, dice el ex rector prófugo desde hace dos meses. Nunca se protegió del delito de abuso confianza, presentado por el sindicato de su universidad. “Esto es una persecución política”, se escucha decir a un acompañante de Vera, quien agrega: “¡Totalmente!”. Más de tres minutos después su acompañante jalonea a los policías que mejor lo levantan a la fuerza para llevarse al ex rector. “¡Quiero ir al baño! ¡Quiero ir al baño!”, dice al ser sacado por la fuerza para ser subido en una camioneta. Vera ya duerme en el Cereso de Morelos, la esposa de éste María Elena Ávila Guerrero sigue prófuga y Graco Ramírez deberá demostrar con pruebas contundentes que la captura del ex rector no es una vendetta política. *** UPPER: En medio del peor pleito entre PRI y PVEM, AMLO ahora anda en Chiapas. A ver que cascajo electoral suma a su partido Morena.