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INAH, nada personal…

OPINIÓN

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Vivíamos momentos de incertidumbre, invitados y prensa reunida en la puerta dos de Teotihuacan. “Se cancela la Experiencia nocturna”, salió a decir quien se presentó como trabajador sindicalizado del INAH. Después de 45 minutos, varias llamadas entre funcionarios y una junta de los agremiados al sindicato, se abrieron las puertas. Esta es una historia conocida por las veces que se repite en diferentes escenarios. El director nacional del Instituto autoriza, el Consejo Nacional de Arqueología aprueba y previo al evento o el día de la inauguración, los afiliados a la unión, vetan. Ahora le tocó al espectáculo llamado: “Celebrando a Armando Manzanero en Vivo desde Chichén Itzá”. Cuenta con el consentimiento y la firma de los expertos, de la secretaria de cultura federal María Cristina García Cepeda, de la máxima autoridad en la dirección del INAH, Diego Prieto Hernández, pero los afiliados al sindicato presionan. Es Grilla-Time el modus operandi de los trabajadores sindicalizados del INAH en tiempos electorales, aunado a que siempre que anuncian un espectáculo de esta naturaleza, en automático lo frenan como éste que se autorizó desde el 25 de octubre del 2017. No ha sido fácil para la empresa productora del concierto del próximo 3 de febrero, pese a contar con la simpatía del Coordinador General de Comunicación Social de la Presidencia de la República Eduardo Sánchez o del Gobernador de Yucatán Rolando Zapata Bello, ni que decir, de la imagen arrolladora del cantautor de “Somos Novios”. Cumplieron en tiempo y forma con las especificaciones técnicas que deberán cubrir en la explanada que se encuentra frente a la pirámide El Castillo, cubrieron la póliza de seguro por 40 millones de dólares. Pero en el colmo de las protestas ¡hasta los artesanos de la zona arqueológica, demandan cancelar el show! De algo estamos seguros, el evento se llevará a cabo -quizá con contratiempos- el día programado. Para el sindicato representa compartir los reflectores con los vestigios arqueológicos más redituables del país, Patrimonio de la Humanidad y reconocida como una de las Siete Maravillas del Mundo Moderno. Los culpables de convertir el evento de Manzanero en un caos, son dos: los vacíos legales de un reglamento inacabado y Jorge Esma Bazán director general del Instituto de Historia y Museos de Yucatán, quien también ha fungido como promotor y empresario de una veintena de espectáculos en zonas arqueológicas. Esma Bazán se regodea de ser el único capaz de elaborar expedientes para que el INAH apruebe cada uno de sus representaciones artísticas y en su afán de “ganarse” a los locales, ha prometido obras que hasta el día de hoy se le reclaman. Esto seguirá generando “ruido” entre los yucatecos hasta que Esma Bazán aclare las cuentas.