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El Chapo, a 17 años de la fuga

OPINIÓN

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Este viernes 19 se cumplen 17 años de la primera fuga de Joaquín El Chapo Guzmán del penal de Puente Grande, Jalisco, quien consolidó su imperio criminal gracias a la impunidad que gozó en los sexenios de los panistas Vicente Fox y Felipe Calderón. Recapturado por el gobierno de Enrique Peña, en febrero de 2014, El Chapo volvió a escapar, en julio de 2015, del penal de La Palma y fue reaprehendido el 5 de enero de 2016, sólo para ser extraditado a Estados Unidos, cuya fiscalía en Nueva York está por iniciar su enjuiciamiento. Pero los personajes foxistas implicados en la primera fuga de Guzmán siguen vigentes, algunos reciclados en fuerzas políticas distintas a las que estaban cuando salió de Puente Grande escondido en un carrito de lavandería, según la versión oficial, o por la “puerta principal”, como se lo dijo al general Mario Arturo Acosta Chaparro. Alejandro Gertz y Alfonso Durazo, por ejemplo, eran secretarios de Seguridad Pública y particular de Fox, respectivamente, cuando el capo huyó y ahora Andrés Manuel López Obrador perfiló a este último como secretario de Seguridad Pública en su hipotético gobierno y sumó al primero a un equipo que elabora su propuesta en la materia. Acusado por el secretario de Seguridad Pública de Calderón, Genaro García Luna, de ser responsable de la fuga, Gertz afirma que él apenas edificaba la dependencia, a 50 días del inicio del gobierno, y que ni personal tenía. “Todos eran empleados de Gobernación, igual que él, y todavía la Secretaría no tenía ni estatutos ni tenía un solo empleado”, respondió Gertz a García Luna sobre la fuga, cuando el secretario de Gobernación era Santiago Creel, perfilado ahora como coordinador de campaña del candidato Ricardo Anaya. Otro personaje señalado como clave en la fuga de El Chapo es el expriista Miguel Angel Yunes, gobernador panista de Veracruz, quien fue director general de Prevención y Readaptación Social de la Segob, encargado de los penales federales. Aunque Yunes dejó ese cargo en abril de 2000, lo sustituyó un incondicional, Enrique Pérez Rodríguez, a quien le tocó la fuga de El Chapo y hoy es secretario de Educación de Veracruz. El Chapo controlaba todo en el penal. El abogado José Antonio Ortega, presidente del Consejo Ciudadano de Seguridad Pública, lo comprobó cuando lo interrogó, en marzo de 2000, sobre el homicidio del cardenal Jesús Posadas Ocampo. “Era de noche y El Chapo nos ofreció refrescos, café, botana. Le dije: ‘Oiga, ¿por qué empezamos la diligencia a las 11 de la noche, cuando estaba programada a las 10 de la mañana?’ Dijo: ‘A ver, hoy tuve visita conyugal, después me fui a echar un vaporcito y a tomarme una siestecita para atenderte como tú te mereces. ¿Te queda claro? Me quedó claro quién mandaba ahí. Cuando le pregunté al Chapo a qué había ido a Vallarta el día del homicidio del cardenal y quién lo convocó, le dijo al MP: ‘¿No que de eso no íbamos a hablar?’ Y el MP le dijo: ‘Te quiere fregar’. El Chapo ya no quiso hablar. Controlaba al director, a los custodios, al MP. ¡Él era el jefe!”