Perú: un presidente en el sube y baja

Perú: un presidente en el sube y baja
Cuando a mediados de diciembre pasado el Congreso peruano pidió la vacancia (cese) del presidente Pedro Pablo Kuczynski (PPK) por “permanente incapacidad moral”, pocos pensaron que sobreviviría políticamente. Pero logró mantenerse contra corriente, como se vio en la votación del 21 de diciembre, con el apoyo de muchos peruanos. Tres días más tarde, en un giro inexplicable, indultó a Alberto Fujimori que desde 2009 cumplía una condena de 25 años de cárcel. Justificó su indulto navideño por la “enfermedad progresiva, degenerativa e incurable” del ex presidente, cuyas condiciones carcelarias eran “un grave riesgo a su vida, salud e integridad”. Si Kuczynski quería garantizar su permanencia y la gobernabilidad, debía negociar con todos, incluyendo al odiado fujimorismo. Su mal manejo del tiempo al saldar su deuda con Fujimori dejó nuevamente en evidencia de que el ejercicio de la política no es una de las fortalezas del presidente. Como el papa Francisco visitará Perú entre el 18 y el 21 de enero, podría haber esperado al final de la gira para aplicar su medida de gracia o incluso a Semana Santa, una fecha más simbólica para hablar de perdón. Aquí encontramos otro dato que muestra la deficiente gestión de la crisis, al presentarla como un tema de “reconciliación nacional”. El nuevo gabinete es el de la reconciliación. Inclusive Fujimori abogó por la reconciliación tras su indulto al pedir perdón a los peruanos por haberlos “defraudado” mientras estuvo al frente del país. Toda reconciliación, y más si afecta a un país dividido por la dicotomía fujimorismo/antifujimorismo, requiere de una estrategia clara. El nuevo gabinete carece del colmillo político necesario para aunar al país detrás de semejante proyecto. Ni la primera ministra Mercedes Aráoz ni la mayoría de sus ministros tienen la experiencia ni la solera necesarias para gestionar una coyuntura tan delicada, aumentando la soledad de un presidente que se metió solo en la boca del lobo. ¿PPK se mantendrá hasta 2021 o renunciará antes? Y en este último caso, ¿se convocarán a nuevas elecciones o asumirá el vicepresidente Martín Vizcarra? Desde la perspectiva de Keiko Fujimori, es importante que las elecciones se convoquen cuanto antes. A mayor tiempo, mayores posibilidades de organización de las restantes fuerzas políticas y del surgimiento de nuevos liderazgos. La fujimorista Fuerza Popular es clave. Sus 71 diputados son determinantes para controlar al gobierno aunque la división entre los partidarios de Kenji (y sus nueve diputados) y los de su hermana Keiko pueden amenazar su mayoría absoluta y el control de la mesa del Congreso. Lo lógico sería que Alberto Fujimori mantuviese unido al grupo parlamentario. PPK atraviesa un momento delicado. Según las últimas encuestas, en poco tiempo su aprobación bajó del 27 a 20% (Datum) o de 25 al 23% (Ipsos). La pausa vacacional ha sido oportuna pero los problemas renacerán, tras la visita de Bergoglio. Lo visto hasta ahora no permite ser muy optimista sobre el futuro peruano y no sería descartable que dentro de cierto tiempo Perú tenga un nuevo (o una nueva) presidente.   Columna anterior: ¿Qué hacer con Venezuela?

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