2018: México suspirando

Irónicamente, el país sigue sin interiorizar que el Presidente está en la acción que basa en haber escuchado directamente a un país, y no, como hicieron sus antecesores, a través de encuestas

Óscar Sandoval / Articulista invitado / El Heraldo de México

Estamos en medio de un suspiro que nos duró todo 2018. La salida fácil sería decir que se lo debemos al presidente López Obrador, pero su llegada a la Presidencia de la República es consecuencia, no causa.

Hoy estamos inmersos en procesar sus decisiones e irónicamente el país sigue sin interiorizar que el Presidente está en la acción que basa en haber escuchado directamente a un país y no, como hicieron sus antecesores, a través de encuestas. La incertidumbre hoy, es sólo un pretexto.

El suspiro mexicano también está relacionado con la creencia construida de que el Presidente no tiene contrapesos y encarna el poder absoluto que en silencio nuestro México añoró.

Dos sucesos tambealean esta afirmación: el supuesto error en el recorte al presupuesto de las universidades y la fuerza que están ejerciendo los tenedores de bonos del NAIM.

Al mismo tiempo estamos actuando como si todo estuviera pasando, cuando el termómetro ciudadano de la economía: el tipo de cambio, nos muestra que no está pasando tanto.

El Banco de México señala que el año inició con el dólar a 19.66 pesos, su punto más bajo fue el 18 de abril con un precio de 17.97 pesos y cuando se concretó el triunfo electoral en 19.69 pesos. Ayer cerró por debajo de los 20 pesos por primera vez en esta Administración.

En este contexto Nestlé anuncia una inversión de 154 millones de dólares con una icónica imagen en Palacio Nacional en la que el mundo corporativo se sentó en las históricas sillas verdes con el escudo nacional acompañados de Alfonso Romo. Simbologías que López Obrador sabe administrar perfectamente como causa para el suspiro mexicano.

Este 2018, Roma de Alfonso Cuarón expresa lo que los mexicanos hemos visto siempre de nosotros pero que no queríamos aceptar.

La película tiene un personaje central maravilloso, pero no podemos dejar de lado el slogan ¡Arriba y Adelante! de la campaña de Echeverría y la forma elegante de Cuarón de opinar sobre el PRI y sus significados, haciendo del Halconazo un discreto recordatorio a México.

Roma como es el arte, es el diván de México en el que nos cuestionamos para saber el problema en un momento en el que estamos procesando los cambios por los que votamos.

Creemos que todo cambió porque ya se expresó ya sea en las urnas o en el filme, pero esto apenas empieza porque el cambio es consecuencia de la acción y no de saberlo.

Entonces, ¿qué cambió generó ese suspiro en 2018? Que queremos creer que somos un país diferente, ¿lo somos?, la respuesta nos la dará lo que hagamos con los cambios que se están implementando en el corto, mediano y largo plazo.

 

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@osandovalsaenz

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