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Zeus hace su labor de rescate en Oaxaca

OPINIÓN

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SANTA MARÍA XADANI. La noche en que la casa de los Aguirre Santiago, de dos pisos y recién estreno, se vino abajo, la única que alcanzó a correr hacia el patio fue Rosita: sus dos hijos y su esposo estaban atrapados entre los escombros por el sismo del 7 de septiembre. Vicente López, vecino de la vivienda contigua, fue el primer aparecido para ayudar en la remoción con el propósito de sacar a Arturo, de 30 años, Orlando, de 16 y Arlet, de nueve. —¡Vecino, vecino, ve levantar mi niño que ya se va ir escuela! Ya planché su ropa —según recuerda que fue lo primero que le dijo Rosita, para entonces fuera de sus cabales. —También despierta mi esposo. Ya se va a la tortillería (donde trabajaba), pero duerme mucho y no se levanta —agregó Rosita. Vicente escuchó gritos a la altura de las escaleras. Pudo hablar con la persona atrapada y entonces corrió por una barreta a su casa. Notó a Zeus, su perro —un solovino color canela que precisamente le había regalado Arturo, de la familia en desgracia— sumamente inquieto, mucho más que el resto de los perros, pero no le prestó mucha atención en ese momento. Después de media hora, y ya con el auxilio de más de 100 personas, pudieron rescatar vivo a Orlando, y sin ningún rasguño, porque una viga atravesada impidió que la loza lo aplastara. Los ladridos de Zeus eran aturdidores. Aullaba también como nunca se le había escuchado. Llamaba la atención de todos los rescatistas. QUEDARON JUNTOS Vicente fue a verlo. El perro es bravo y no encontraba la manera de calmarlo. Le tiró comida y nada. Le puso agua y tampoco. Hasta que le soltó la cadena con que suele amarrarlo a una viga, el perro corrió hasta la casa colapsada. Se metió entre los recovecos de los escombros y comenzó a ladrar en un punto central del colapso, por lo que los vecinos pudieron concentrar los trabajos de rescate en el lugar exacto en donde se suponían estarían Arturo o la niña o ambos. Zeus ya no salió. Aullaba. Después de más de una hora, los rescatista lograron llegar al punto: Arturo estaba en posición fetal y tenía en los brazos a su hija. Sin embargo, ambos estaban muertos. La casa quedó marcada con el 227/000/392 como parte del censo que realizó la federación para identificar las casas siniestradas o dañadas por el terremoto del 7 de septiembre en Oaxaca. El presidente Enrique Peña Nieto estuvo en la casa de los Aguirre Santiago en las horas siguientes. Prometió ayuda a Rosita y reposición de casa. —Ojalá una beca para mi muchacho y atención para mi hija —pidió Wilbert Santiago, el abuelo desconsolado. CONTROLAN TODO Han pasado más de 20 días y la ayuda aún no llega. En Los Pinos deberán saber también que la alcadesa Guadalupe Sánchez López, tiene todo el control de las despensas, las lonas para cubrirse de las lluvias y todo lo que ayude a sobreponerse de esta tragedia. Los padres de Rosita, sus seis hermanos, junto con sus esposas e hijos, improvisaron un campamento debajo de un árbol frondoso en el predio de la casa, en la calle de Vicente Guerrero. Les faltan hules y cobijas. Los niños casi no tienen qué comer y empiezan a enfermar de gripe con temperaturas. Rosita aún está fuera de sus cabales. Como ida de este mundo. Urge para ella atención psicológica. No le falle presidente Peña Nieto.