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Trump y la NFL: una polémica simbólica

OPINIÓN

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Para Donald Trump cualquier oportunidad es buena para excitar a sus seguidores, y el presidente de Estados Unidos encontró una gran apertura en las protestas de los jugadores de futbol americano profesional. Con un gran sentido del oportunismo político, Trump se lanzó a criticar los gestos de jugadores que se arrodillaron durante la interpretación del himno nacional estadounidense para expresar su desacuerdo con injusticias y actitudes racistas. Tanto la protesta como la crítica de Trump son profundamente simbólicas. Tradicionalmente, los estadounidenses expresan sus protestas con el diverso uso de símbolos patrios. Una bandera izada al revés, por ejemplo, indica desacuerdo, incluso rebeldía. Es considerado parte además de su derecho a la libre expresión. Pero Trump aprovechó las imágenes de jugadores arrodillados durante el himno, en vez de estar firmes y de pie, para denunciar la falta de respeto. "Si un jugador quiere el privilegio de ganar millones de dólares en la NFL u otras ligas, no se les debe permitir faltar al respeto a nuestra bandera o al país, y deben pararse por nuestro Himno Nacional, si no, ESTÁN USTEDES DESPEDIDOS", indicó el sábado pasado por Twitter. Trump aprovechó la imagen de deportistas multimillonarios, consentidos, frecuentemente caprichosos para, de hecho, buscar confrontarlos con los seguidores de sus equipos y presentar un ejercicio de libertad de expresión como una falta de respeto al país. Las ligas profesionales, en especial la NFL, "tienen reglas para todo -no se puede bailar en la zona final, no se puede usar calcetines rosados en relación con el cáncer de mama- tienen reglas para todo", dijo Trump en entrevista. Es un tema que toca muy de cerca a su base, estadounidenses blancos de clase media y baja, aunque también a muchos que no están de acuerdo en la mezcla de deporte y política. Las protestas comenzaron la temporada pasada, cuando un quarterback, Colin Kaepernick, se arrodilló durante la ejecución del himno para protestar por la violencia policial contra personas de raza negra. Kaepernick, que jugaba para los 49ers de San Francisco, no fue recontratado. Pero su gesto prendió y creció esta temporada. Trump aprovechó para mostrarse como patriota y defensor de los símbolos patrios,  y recibió de inmediato el respaldo de un público importante para él, los aficionados a las carreras de coches NASCAR, cuyo principal público es rural, blanco, y del sur y centro de Estados Unidos. Es por definición blanco, clase media baja, conservador y patriota. Es pues la base de Trump. El mandatario mantiene su arrastre entre ese grupo, con gestos simbólicos y probablemente está destinado a ganar la "pelea"  con la NFL y sus jugadores, que por otra parte, han recibido el respaldo de otros deportistas profesionales. Pero a final de cuentas, los jugadores son sobre todo afroestadounidenses que juegan para entretener a la gran masa blanca.   Columna anterior:  ¿Señal de una revolución conservadora?